La IA te ROMPE. La SOLUCIÓN te hace IMPARABLE
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Hoy has trabajado usando la inteligencia
artificial. Seguro que has hecho muchas
cosas y has tachado muchas tareas de tu
lista, pero si ahora mismo alguien te
pregunta, "¿Qué has producido hoy?
Enséñamelo." Probablemente te quedes en
blanco. Y no solo hoy, son semanas,
meses, días enteros que se sienten
productivos, pero en los que no avanzas.
[música]
y no te das cuenta hasta que miras atrás
y ves que estás exactamente donde
estabas hace 3 meses. Pero hay una
pregunta, una sola, que te saca de esta
trampa, que te dice antes de escribir un
solo prom si lo que vas a hacer te va a
servir a ti o solo va a servir para
mantenerte ocupado y es la clave para
aprender a usar bien la inteligencia
artificial. En este vídeo te la voy a
enseñar.
Son las 9, abres el portátil, tienes un
informe pendiente, una presentación a
medio hacer y un proyecto que lleva
semanas posponiendo. Pero en vez de
atacar cualquiera de los tres y avanzar,
haces otra cosa. Le pides a la
inteligencia artificial que te resuma
unos artículos que guardaste. 2 minutos
que vuelan. Reescribes un correo que ya
estaba bien, pero quieres que suene
mejor. 15 minutos a la basura. Pruebas
un prom nuevo que viste en redes.
Interesante, pero te hace perder media
hora. A las 11:30 has hecho muchas
cosas, pero el informe sigue pendiente,
la presentación sigue medio hacer y el
proyecto sigue parado en el mismo punto
donde estaba hace tres semanas. Todo lo
que hiciste esa mañana tenía tres cosas
en común. Era fácil de delegar, daba una
recompensa rápida y no te obligaba a
pensar en nada incómodo. Era el
equivalente a ordenar el escritorio
antes de un examen, pero recuerda, si no
hacías el examen, estabas suspendido. Y
la inteligencia artificial hace que sea
mucho más difícil darte cuenta de que
estás procrastinando, porque cuando
ordenas el escritorio a mano, sabes que
estás perdiendo el tiempo. Pero cuando
la inteligencia artificial te devuelve
un resumen, un correo pulido, un
resultado con muy buena pinta, eso
parece trabajo, te hace sentir
productivo y esa es la trampa. La
inteligencia artificial te da el
escondite perfecto para no enfrentarte
al trabajo que de verdad deberías estar
haciendo y tú ni lo notas, pero tiene
solución. Y es que hace unos meses me
pasó algo que me hizo pensar. Llevaba
toda una mañana trabajando con Cloud.
Había hecho cosas, resúmenes, correos,
un par de borradores. A las 12 me sentía
productivo, pero cuando fui a guardar lo
que había hecho, no había nada realmente
nuevo. Ni un solo documento estaba
terminado. No había tomado ni una sola
decisión importante, solo
conversaciones, muchas conversaciones. Y
me pregunté, ¿qué acaba de pasar aquí?
Así que me senté a intentar entender por
qué tuve la sensación de haber perdido
el tiempo y entonces descubrí la matriz
de productividad de Casy Eat.
[música]
Ahora imagina dos ejes. Por un lado, el
vertical, arriba, abajo. Arriba está lo
que al cerrar el portátil te deja algo
encima de la mesa. Un informe que puedes
enviar, una decisión que llevas semanas
postergando y por fin has tomado, un
borrador que no existía esta mañana y
que mañana puede seguir mejorando. Eso
es lo que te hace irte a cenar
tranquilo, sabiendo que el día sirvió
para algo. Sin embargo, abajo está justo
lo contrario. Cerraste el portátil y no
hay nada. Hubo movimiento, hubo
pantallas, hubo proms, hubo respuestas
del chatbot, mucha información generada.
Pero si alguien te pregunta qué has
hecho hoy es cuando te quedas en blanco.
Y eso es lo que te persigue por la
noche, la sensación de que estuviste
ocupado 8 horas y no sabes en qué. Por
otro lado, está el eje horizontal
izquierda derecha. A un lado está lo que
te apetece hacer, pedirle a la
inteligencia artificial que te resuma un
artículo, que te reescriba un correo,
que te genere más opciones. Es rápido,
es fácil y te da ese subidón de ya he
hecho algo. Al otro lado está lo que
evitas hacer, sentarte a pensar qué
quieres antes de abrir el chat, decidir
entre tres opciones en vez de pedir una
cuarta, mirar un resultado y decir,
"Esto no vale. Aunque la inteligencia
artificial te lo haya dado en 10
segundos. [música] Es lo que te
incomoda, pero es lo que realmente te
hace ser mejor y ser más productivo. Con
estos dos ejes, el horizontal y
vertical, vemos rápidamente como abajo
aparece una zona peligrosa y tiene dos
caras. La primera, dar vueltas sin
decidir. Es cuando pides una versión, te
gusta, pides otra, también te gusta,
pides una más y 40 minutos después no
has elegido nada, solo has aplazado la
decisión con la excusa de que estás
explorando opciones. Si has usado la
inteligencia artificial para escribir
algo, sabes de qué hablo. La primera
versión es aceptable, pero como pedir
otra es gratis, pides 10. Y al final no
sabes cuál era mejor porque has olvidado
el criterio inicial.
La segunda, prepararse para trabajar sin
trabajar. Comparar herramientas, buscar
el prom perfecto, organizar carpetas.
Seguro que te suena conocido, ¿verdad?
Todo esto se disfraza de preparación,
pero la pregunta que lo identifica es
sencilla. ¿Cuándo fue la última vez que
esa preparación terminó en algo
realmente hecho? Entre las dos se te
puede ir un día entero y al final de ese
día, si alguien te pregunta qué has
producido, no tiene respuesta. No porque
seas perezoso, sino porque la
inteligencia artificial hace que estas
trampas se sientan como si de verdad
estuvieses trabajando. Por otro lado,
más arriba hay una zona intermedia. Aquí
la inteligencia artificial sí que te
quita trabajo de encima. resumir
documentos, clasificar correos, redactar
borradores, pero puedes llenar todo el
día con este tipo de tareas, sentirte
productivo y no haber avanzado ni un
centímetro en lo que de verdad era
importante. Esta zona no define tu
progreso, solo despeja el camino para
trabajar de verdad y eso nos lleva a la
zona que de verdad es importante, la
zona verde, la zona donde se producen
resultados que hacen avanzar proyectos.
Y es que hay una forma de saber si tu
día utilizando herramientas de
inteligencia artificial fue bueno o solo
lo pareció. Y antes de darte la
respuesta, quiero que intentes
encontrarla tú. Piensa, ¿qué crees que
tiene que pasar en una sesión utilizando
herramientas de inteligencia artificial
para que haya valido realmente la pena?
La respuesta no es cuántos proms
enviaste, ¿verdad? Tampoco es cuánto
tiempo le dedicaste. No es lo
sofisticado que fue tu promo que
seguiste. Nada de esto importa. Lo que
importa es que queda cuando cierras la
pantalla y solo hay tres cosas que
realmente cuentan. La primera, un
activo, algo que puedas reutilizar
mañana, una plantilla para un tipo de
informe que haces cada semana, un
proceso que llevas meses haciendo de
memoria y que si mañana te pones enfermo
nadie sabe repetirlo y que hoy lo has
dejado documentado. Un primer borrador
de algo que antes no existía, no la
versión 14 del mismo párrafo, algo que
mañana puedes mejorar. Si trabajas con
clientes, pues puedes crear una
plantilla de un briefing que te sirva
para todos. Todo esto son activos.
Reescribir el mismo post de LinkedIn
cinco veces hasta que suene mejor no lo
es. La segunda, una decisión. Has usado
la inteligencia artificial para comparar
opciones y al final has elegido. Has
dicho, "Este sí, estos no." Si tienes
que elegir entre tres proveedores,
puedes pedirle a la inteligencia
artificial que te los compare con los
mismos criterios en una tabla en 5
minutos.
Eso es usar la inteligencia artificial
para decidir. Pedirle que te genere 20
opciones más para seguir pensando no lo
es. Y la tercera, un aprendizaje real.
¿Sabes algo que no sabías esta mañana?
No porque la inteligencia artificial te
dio un resumen que mañana habrás
olvidado, sino porque la usaste para
practicar, para entender algo que te
costaba. La usaste como entrenador, no
como muleta. Esas tres cosas son el
filtro. Si tu día termina con al menos
una de ellas, la inteligencia artificial
trabajó para ti. Si no, acabas de perder
8 horas sintiéndote productivo. Y eso es
peor que no haber hecho nada, porque es
muy fácil que mañana vuelvas a caer en
la misma trampa. Por lo que toca hacerte
una pregunta más. Si todo esto que te
estoy contando es tan obvio, ¿por qué no
lo hacemos bien? Pues, ¿por qué realizar
trabajo de verdad es incómodo? Crear un
activo requiere saber qué necesitas
antes de abrir el chat [música] y eso
significa sentarte contigo mismo, sin la
inteligencia artificial delante y
pensar, ¿cuándo fue la última vez que
hiciste eso? ¿Cuándo fue la última vez
que te sentaste con un problema sin
pedirle a la inteligencia artificial que
te lo resolviera? Tomar una decisión
requiere descartar y descartar duele. Es
más fácil pedir a la inteligencia
artificial otra opción y otra y otra que
mirar las que tienes y elegir. Y
aprender de verdad requiere enfrentarte
a lo que no sabes, no pedirle a la
inteligencia artificial que lo sepa por
ti, esforzarte, equivocarte y volver a
intentarlo. Todo lo que tu cerebro
quiere evitar. Y la inteligencia
artificial te lo pone en bandeja. No
hace falta pensar, no hace falta
decidir, no hace falta esforzarse, solo
pedir. Y esto engancha. Y es por eso que
existe una línea que separa usar la
inteligencia artificial bien de usarla
mal. Una sola pregunta, ¿cuál crees que
es?
[música] Antes de cada prom, la pregunta
que debes hacerte es esta. ¿Le estoy
pidiendo al bot que haga o que piense?
Si es hacer, adelante. Si es pensar,
para. Ese es tu trabajo y ninguna
inteligencia artificial debería
quitártelo. [música] Y ahora que ya
tienes la pregunta, necesitas construir
un hábito a partir de ella. Al final de
tu jornada o al principio de la
siguiente, hazte dos preguntas. Primera,
¿qué puedo enseñar? Si alguien te
pregunta, "¿Qué has hecho hoy con
inteligencia artificial? ¿Puedes abrir
una carpeta y señalar algo? Un documento
que ayer no existía, una decisión que
llevaba semanas arrastrando? Si lo único
que puedes decir es, "Estuve toda la
mañana usando la herramienta, pero no
hay nada que enseñar", ya sabes qué
pasó. La inteligencia artificial te robó
el tiempo. Y la segunda pregunta, la que
de verdad duele, mañana, cuando te
sientes y abras el chat, ¿vas a ir a por
ese informe que llevas tr días
posponiendo o a por esa decisión que te
da tanta pereza tomar? ¿O vas a empezar
por lo fácil, por calentar? y a las 12
seguirás calentando. Esto debes
decidirlo antes de abrir la sesión con
tu inteligencia artificial favorita. No
después, antes, ¿qué activo vas a crear?
¿Qué decisión vas a tomar? ¿O qué
quieres aprender? Porque la trampa no
está en la inteligencia artificial, está
en abrir el chat sin saber para qué. Y
es que hay una gran diferencia entre
estar ocupado y avanzar. No es nueva,
pero la inteligencia artificial la ha
vuelto casi invisible. Antes, cuando no
avanzabas, lo notabas. El escritorio
seguía lleno de papeles. La bandeja de
entrada seguía en el mismo sitio. No
había donde esconderse y ahora sí que
hay un sitio donde esconderse. La
inteligencia artificial te da el
escondite perfecto. Puedes pasarte un
día entero generando cosas, moviendo
documentos, respondiendo y sentir que
has sido productivo sin haber construido
nada. Pero ahora ya lo sabes y la
próxima vez que abras el chat y notes
que te vas hacia lo cómodo, hacia el
resumen que no necesitas, hacia la
versión 14 del mismo párrafo, hacia la
búsqueda del prom perfecto, vas a sentir
algo que antes no sentías, que te estás
escondiendo. Y en ese momento solo
tienes que hacerte una pregunta. ¿Le
estoy pidiendo que haga o que piense? Si
es de hacer, adelante. Si es pensar,
para. Ese es tu trabajo. Y es que hay un
dato que llevo meses sin poder sacarme
de la cabeza. Los profesionales que más
rinden con inteligencia artificial son
en un 88% los que más quemados acaban.
El COD Combinator confesó que duerme
solo 4 horas porque no puede parar de
revisar lo que hacen sus agentes
mientras él duerme. De ahí salió este
sistema. Si quieres entender por qué la
trampa existe antes de aprender a salir
de ella, te dejo con este vídeo.
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El vídeo analiza la trampa de la productividad ficticia generada por la inteligencia artificial, donde el usuario se siente ocupado sin avanzar realmente. Se introduce una matriz de productividad para diferenciar entre tareas que apetecen y tareas que hacen avanzar. El autor establece que una sesión de trabajo con IA solo es valiosa si resulta en un activo reutilizable, una decisión tomada o un aprendizaje real. Finalmente, destaca que la clave para usar bien la IA es nunca delegar el pensamiento, planteando la pregunta crítica: ¿Le pido al bot que haga o que piense?
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