PAKISTÁN, el país NUCLEAR que está al borde de convertirse en un estado fallido - @SoloFonseca
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[música]
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Hay preocupación en India, sobre todo
por la tenencia de armamento nuclear
[música]
por parte de Pakistán.
Pakistán, el único país musulmán que
tiene armas nucleares y su vecino Irán
llevan combatiendo grupos insurgentes a
lo largo de su frontera desde hace
décadas. El jueves, el gobierno
pakistaní bombardeó lo que calificó de
guaridas terroristas en Irán. El
bombardeo tuvo lugar dos días después de
un ataque de la República Islámica
contra su territorio.
Pakistán declaró guerra abierta contra
Afganistán. Luego de una nueva oleada de
ataques fronterizos con los talibanes.
Ambos países se acusan mutuamente de
causar graves daños en una escalada que
amenaza la estabilidad del Medio
Oriente.
Pakistano es un país nuclear. De hecho,
de todos los países en el mundo que
tienen bombas atómicas, ellos son los
que tienen la doctrina nuclear más
agresiva de todas y ahora están al borde
del colapso. Es un estado a punto de
implosionar. Y por si esto no fuera lo
suficientemente preocupante, resulta que
Pakistán es una pieza clave en las
negociaciones de Estados Unidos con
Irán.
Estados Unidos, Irán y Pakistán llevan a
cabo el sábado negociaciones en
Islamabat para intentar poner fin a seis
semanas de guerra regional que ha
sacudido la economía mundial. Y no deja
de ser curioso que el mediador entre
Washington y Teeran sea un país que ya
ha bombardeado Irán. Y no, no os hablo
de la típica guerra de hace 100 años de
la que nadie se acuerda, os hablo de
algo que ha pasado hace dos años.
Crece la tensión entre Irán y Pakistán.
El jueves, el gobierno pakistanío
bombardeó lo que calificó de guaridas
terroristas en Irán.
Pero, ¿y por qué ahora Pakistán,
concretamente Pakistán se ha convertido
en el mediador del conflicto? ¿En otro
país que elegir? Pues simple, porque así
lo quiso Donald Trump. El motivo, si
recordáis en anteriores vídeos cubrimos
el conflicto entre India y Pakistán.
Donald Trump se atribuyó el mérito, la
medallita de haber logrado el alto al
fuego. Pero Narendrami, el primer
ministro de la India, dijo que Donald
Trump no tuvo nada que ver. Sin embargo,
su su homónimo pakistaní hizo justo lo
contrario. Le dio las gracias a Trump
por negociar el alto el fuego y le
nominó al Premio Nobel de la Paz, además
de apoyar su plan de paz en Gaza. La
recompensa convertirse en el lugar de
las negociaciones de Irán. No solo eso,
Trump ha firmado toda clase de acuerdos
con el país asiático, desde acuerdos
económicos hasta acuerdos militares. Y
no solo eso, el mariscal del ejército
pakistaní se ha convertido en uno de sus
principales confidentes.
Así munir, el mariscal atómico al que
Donald Trump siempre le coge el
teléfono.
El problema El problema es que Pakistán
no es un país cualquiera. Es el único
país musulmán con bombas nucleares y
está en el puesto 27 de 179 en el índice
de los estados más frágiles. Es decir,
que el país nuclear está más cerca de
convertirse en un estado fallido. Pero,
¿por qué? ¿Cómo de mala es la situación
en Pakistán? ¿De verdad podemos decir
que está al borde de ser el primer
estado fallido con bombas nucleares? Hoy
vamos a responder a estas preguntas,
pero antes hay una pregunta que
probablemente todos nos hemos hecho
alguna vez. ¿De dónde viene realmente mi
familia? Porque tú puedes pensar que
eres muy español o muy mexicano o muy
colombiano o muy lo que sea. Y luego
resulta que tu árbol genealógico parece
la ruta comercial del Imperio Romano. Y
claro, aquí es donde empieza el peligro
porque empiezas mirando una cosita
rápida sobre tus antepasados [música] y
3 horas después estás investigando un
señor de 1847 que murió en un pueblo
perdido de Extremadura mientras piensas,
"Hm, este hombre podría ser literalmente
la razón por la que existo." Y lo mejor
es que engancha muchísimo. Pero
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tengo genes de persona creativa y capaz
de tomar riesgos. A ver, tiene lógica
dedicándome a lo que me dedico. También
podéis ver que tengo menor latencia del
sueño y respecto a la monogamia, no, no,
no os voy a enseñar lo que me dice. En
fin, que básicamente My Heritage me ha
hecho un perfil psicológico que me ha
dado muchas respuestas.
A mi mujer también. Y no solo eso,
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antigua provienes. Por ejemplo, en mi
caso, muchos de mis ancestros eran
celtas y quizás eso explique por qué me
gusta tanto la música de los celtas
cortos. En fin, que My Heritage también
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que tengo un 12% de ascendencia
escandinava y con DNA matches incluso
puedes encontrar parientes lejanos que
ni siquiera sabías que existían. En mi
caso, me he encontrado familiares en
lugares tan dispares como Nueva Zelanda
y además, gracias a My Heritage, podemos
sacarle partido a las últimas
tecnologías de la genética y conocer de
dónde venimos. La pregunta ahora es,
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ahora sí, vamos a ver un poco de
historia. Soy Fonseca. Bienvenidos a
[música]
Only FS.
Antes de meternos en el fango, dejad que
os enseñe una declaración que pasó
completamente desapercibida en Europa.
Esto pasó hace un año y el protagonista
es nuestro escritor favorito del
movimiento maga.
¿Cuál va a ser el primer país realmente
islamista en conseguir un arma nuclear?
y pensábamos, tal vez Irán, o sea, tal
vez Pakistán ya cuenta un poco y luego
como que al final decidimos que igual es
el Reino Unido, ya que los laboristas
acaban de ganar.
Sí, habéis oído bien, nada más y nada
menos que el vicepresidente de los USA,
JD Vans, o sea, el número dos del país
más poderoso del mundo, especulando en
directo sobre cuál será el primer país
musulmán con bomba atómica. Hay dos
problemas con esta declaración. El
primero es la pu Reino Unido sin más,
pero el segundo es mucho más grave y es
que JD Van se olvidó de que ya hay un
país musulmán con bomba atómica desde
1998. Vamos, que no es que el señor no
esté actualizado. Y este país sí es
justamente Pakistán. Os juro que no me
lo invento. Esto lo ha dicho el
vicepresidente del país que sostiene
económicamente a Pakistán y que ahora
mismo está negociando con el mariscal
Munir todas las semanas.
es la versión geopolítica de olvidarse
de tu aniversario. Y es que Pakistán
está al mismo tiempo en el centro del
mundo y a la vez en el culo del mundo.
Es un país enorme del que casi nadie
habla y esto es un problema porque es un
país que siempre está al borde de saltar
por los aires, tanto metafórica como
literalmente. Y no creéis que hablamos
de un país cualquiera. Pakistán,
oficialmente conocido como la República
Islámica de Pakistán, es un estado del
subcontinente indio que tiene tres cosas
que deberían convertirlo en un actor
global de primer orden. Una, es el
quinto país más poblado del planeta con
240 millones de habitantes. Dos, tiene
la segunda mayor población musulmana del
mundo empatando o muy de cerca de
Indonesia y se espera que la supere en
los próximos años. Y tres, tiene armas
nucleares desde 1998.
Es decir, que tenemos un país enorme,
musulmán y nuclear, casi nada. ¿Y aún
así es irrelevante en la política
mundial? Pues sorprendentemente para
todos sí lo es. Desde que se independizó
ha pasado cuatro de cada 10 años en una
dictadura militar. Además, si hicieran
un mundial de países con más atentados
terroristas, Pakistán sería Brasil, por
no hablar de que cada 3 años el país
tiene que pedir un rescate al FMI. En
otras noticias, el Fondo Monetario
Internacional ha afirmado que se ha
llegado a un acuerdo con Pakistán para
desbloquear 3,000 millones de dólares de
fondos de rescate. El acuerdo sujeto a
la aprobación del FMI llega tras 8 meses
de retraso.
Pero bueno, con todo esto, Pakistán no
se diferenciaría mucho de un país
latinoamericano, salvo por lo de las
bombas atómicas. Sin embargo, esto es
solo el entrante. La estructura del país
explica por qué. Y es que veréis,
Pakistán tiene cuatro provincias muy
distintas, pero el poder está
concentrado en una sola, en Punjab. Ahí
está la capital Islamab. Ahí es donde
está el dinero y ahí está, sobre todo la
etnia que monopoliza el ejército y la
política. Los punvíes. ¿Que cuánto
representan los punyavíes en el conjunto
del país? Pues aproximadamente
representan el 44% de la población. Es
decir, que es una minoría, que se cree
mayoría, que manda en un país en el que
más de la mitad de los habitantes no
hablan como ellos. Y aquí es donde viene
el plot twist, porque los punjabíes sí
son mayorías solo en una de las cuatro
provincias y en las otras tres minoría.
Así que, ¿cuál es el problema? Pues que
los movimientos separatistas reclaman
más del 50% del territorio actual
pakistanío. Es decir, que la mitad del
país, literalmente la mitad del país no
quiere ser Pakistán. Y eso antes de
hablar de la India, que también reclama
trozos enormes de territorio. ¿Os suena
de algo? Pues os tendría que sonar
porque Pakistán ya perdió una vez la
mitad de su población por exactamente el
mismo motivo. Se llamaba Pakistán
Oriental. No suena el nombre.
Probablemente os suene más el nombre de
Bangladesh.
Los británicos salieron de la India en
una violenta partición el 14 de agosto
de 1947.
[música] El nuevo dominio de Pakistán
occidental y oriental fue separado de la
India, un país unido por el Islam, pero
dividido por 1000 millas de distancia
que diferían en cultura e idioma.
24 años después, una guerra civil
destroza el país en 1971, enfrentando a
nacionalistas bengalíes y al ejército
pakistano.
Bueno, es verdad que gran parte de la
culpa de esta guerra la tuvieron los
ingleses por juntar los dos países en
uno, aunque no se parecieran, pero
bueno, es prácticamente lo mismo que
ocurre ahora mismo en la actual
Pakistán. ¿Y qué tiene que ocurrir para
que un país se convierta en un estado
fallido? Pues básicamente que se rompan
las tres columnas que sostienen al
Estado, a saber, perder el monopolio de
las armas, el control del territorio y
la legitimidad política. ¿Y cuántas de
estas tres patas tiene rotas Pakistán?
Las tres. Las tres las tiene rotas. Lo
único que evita que el Estado pakistan
pase a llamarse simplemente como estado
fallido es que el dinero del Fondo
Monetario Internacional sigue llegando
puntualmente cada Navidad, como el
turrón el almendro. Pero el problema no
es ese. El problema es que cuando se cae
un estado con 170 cabezas nucleares, lo
que está en juego no son solo refugiados
o vulneración de derechos humanos como
Naití, Olivia, que sí nos dan mucha
pena, pero que hay de cenar. Lo que está
en juego es quién se queda con esas 170
cabezas nucleares entre los escombros. Y
diréis, "Pero, ¿cómo ha llegado este
país a estar al borde del colapso?" Pues
ahora mismo lo vamos a ver.
Lo de Pakistán es salvaje.
Pakistán no controla su territorio y no
lo controla porque trata buena parte de
él como si fuera una colonia británica.
Os pongo un ejemplo. Hay una provincia
que se llama Baluchistán. Os sonará
mucho porque he hablado muchas veces de
movimientos independentistas baluchíes,
grupos terroristas baluchíes, etcétera.
Los baluchíes y baluchistán seguro que
os suenan. Pues bien, estos están al sur
del país y es una zona enorme. Cubre el
44% del territorio total de Pakistán.
Para que os hagáis una idea, esta región
es del tamaño de Alemania. Sin embargo,
es la provincia más pobre, la menos
poblada y tiene 770 km de costal mar
Arábigo. Y atención al detalle, tiene
una de las minas de oro y cobre más
grandes de todo el mundo, además de gas
natural en abundancia. Vamos, que sería
la versión el dorado, pero con kebabs y
como una hurraca la hace acecho de
objetos brillantes, Donald Trump ya le
ha puesto el ojo encima.
¿Y por qué hablamos de esto esta noche?
Porque hay un nuevo buscador de tesoros
a las puertas de Baluchistán, los
Estados Unidos de América. Me complace
destacar que el Banco de exportación e
Importación de Estados Unidos aprobó
recientemente una financiación de
1,250,000000es dólares para apoyar la
extracción de minerales críticos en
Record, Pakistán.
Sin embargo, ¿sabéis cuál es la tasa de
pobreza en Baluchistán? Un 42%, casi el
doble que la media nacional, en una
provincia que está literalmente sentada
encima de un cofre del tesoro. ¿Que cómo
se explica todo esto? Pues os doy un
ejemplo. Los primeros yacimientos de gas
natural en Baluchistán se descubrieron
en los años 50. Las ciudades del Punjab,
o sea, la provincia rica, empezaron a
recibir ese gas en los años 70. ¿Y qué
pasa con el distrito de Derabuchi, donde
se extraía físicamente el gas natural?
Lo recibieron en los 90, o sea, 40 años
más tarde. Es como si en España la
paella se produce en Valencia, pero en
Madrid se vende todo y en Valencia solo
queda el socarrat. Para los que no seéis
de España, el socarrate es el arroz del
fondo de la paella que está más quemado.
El resultado, una insurgencia
separatista que lleva 20 años activa y
que ataca regularmente a las fuerzas
pakistaníes y que cada vez tiene más
fuerza.
Ataques coordinados de los
independentistas baluchis matan a 10
agentes de seguridad pakistaníes en el
suroeste del país. Baluchistán es
escenario desde hace dos décadas de una
insurgencia separatista de etnia
baluchci que lucha por la independencia
de la región frente al gobierno central,
al que acusan de explotar injustamente
los ricos recursos minerales de la
provincia.
Y la respuesta de Islamabaz como buena
potencia colonial que es enviar más
tropas. Más tropas que se quedan sin
casa en sus jeips. Todo se ha dicho,
pero más tropas. Y diréis, pues qué
sorpresa, Fonseca. Bueno, no es una
sorpresa. En realidad, Pakistán ya se
comió este pastel una vez. Ocurría en
1971, cuando la región oriental del
país, que tenía mayoría bengalí, se
hartó del trato colonial de Islamabad,
se levantó en armas y se convirtió en lo
que ahora conocemos como Bangladesh. De
golpe y porrazo, Pakistán perdió el 60%
de su población y el 10% de su
territorio. Y diréis, "¿Han aprendido la
lección?" Pues mirando lo que están
haciendo con Baluchistán, cualquiera la
diría que no. Pero es que Baluchistán no
es el único lugar. Hay otra región al
norte en la frontera con Afganistán que
se llama Kiberpa Pactungva, no sé si lo
he pronunciado bien, KPK para los
amigos. Allí es donde operan los
talibanes pakistaníes, o sea, el famoso
TTP apoyado por sus primos afganos. De
este conflicto ya os hablé en detalle en
un vídeo anterior sobre la guerra entre
Pakistán y Afganistán, que todavía sigue
en pie, así que no os lo voy a repetir.
Lo que sí es importante es que este
grupo terrorista ha conseguido que
Pakistán compita todos los años por el
podio al país con más atentados
terroristas. Como veis, el ataque de
este grupo no se queda solo en la región
del KPK, sino que se extiende por todo
el país. Pero el resumen es, hay dos
provincias, una al sur y otra al norte,
que prácticamente no obedecen a
Islamabaz. Es decir, casi la mitad de
Pakistán está fuera de control del
Estado pakistanío. Esto es lo que en
Ciencias Políticas se llama perder el
monopolio de la fuerza y el control
territorial. Vamos, lo que en Pakistán
llaman un jueves.
Imagina dos vacas pakistaníes.
Antes de seguir, si eres nuevo en este
canal, permíteme que te recuerde que
sacamos vídeos nuevos todas las semanas.
Los telediarios te cuentan las noticias,
yo te cuento la historia. Si te interesa
la política internacional, la
geopolítica, un poquito de economía y
todo alineñado con unas buenas dosis de
humor negro y de sarcasmo, este es tu
sitio. Así que ya sabes, suscríbete y
dale a la campanita para no perderte
ninguna de nuestras actualizaciones. Y
ahora sí, sigamos con la historia de
hoy. Y ya sé lo que os estaréis
preguntando todos en este momento. ¿Por
qué Islamabad es incapaz de controlar
sus territorios y acabar con los grupos
insurgentes? Sencillo, para estas dos
cosas se necesitan armas y para
conseguir armas se necesita dinero,
mucho dinero para ser más exactos. Y
diréis, ¿cómo está la economía
Pakistaní? Pues,
¿qué te pasó? Te ha doblado el pedo.
Sí, es verdad que Pakistán nunca ha
brillado por tener una prosperidad
económica
llamativa. No, nunca ha sido lo suyo la
economía, pero es que en 2023 Pakistán
experimentó la peor inflación de su
historia. Es decir, que las reservas de
divisas cayeron al nivel más bajo en una
década. La economía se contrajo en
33,400 millones de dólares y la renta
per capital se hundió en un 11%. El país
rozó la bancarrota.
Pakistán está en crisis. Es el país con
la peor inflación en Asia. La gente
protesta todo el tiempo. Los precios de
la energía están por las nubes y los
ataques terroristas aumentan a diario.
¿Qué le salvó? Pues lo de siempre, los
malvados hombres de negro del Fondo
Monetario Internacional que les dieron
el dinero y evidentemente a cambio les
pidieron que hicieran los deberes, o
sea, por medidas de austeridad, controla
un poco tus cuentas para no volver a
estar en banca rota. El problema que
esto en Pakistán lleva pasando desde
1970. De hecho, firman un acuerdo con el
FMI cada 3 años. Llevan ya 25 acuerdos
en total. Es un país en respiración
asistida desde la época en la que Jordi
Hurtado iba al instituto. Y la pregunta
que nadie hace es, si llevas medio siglo
dependiendo del FMI, ¿no será que el
problema es estructural?
Pues a ver, si le preguntas a alguien
estilo Eduardo Garzón, te dirá que la
culpa la tienen los malos, el
neoliberalismo, pero vamos, sí tienen un
problema estructural y se llama
corrupción, pero es que no es una
corrupción cualquiera, es que hablamos
de corrupción de proporciones
nachovidalianas, corrupción que haría
que Pedro Sánchez les llamara y dijera,
"Dios, os estáis pasando tres pueblos."
O en este caso hablamos ya de una
corrupción que no se mide en miles de
euros, se mide en porcentaje del PIB.
Captura de la élite. ¿Cómo Pakistán está
perdiendo el 6% de su PIB a causa de la
corrupción? Una nueva evaluación del
Fondo Monetario Internacional ha
concluido que la corrupción en Pakistán
está detrás de una crisis económica
impulsada por la captura del Estado,
donde las políticas públicas se
manipulan para beneficiar a un círculo
reducido de élites políticas y
empresariales.
El 6% del PIB, y esto no lo digo yo, lo
dice el FMI, que cuando habla de
corrupción suele quedarse corto por
educación diplomática. dicen, "Ay,
estamos muy deeply concern y ahí se
quedan mientras la gente se gasta su
dinero." ¿Y de quién hablamos cuando
hablamos de élites en Pakistán? Pues
aquí entramos en la pata tres, la
legitimidad política. Porque en Pakistán
oficialmente hay democracia, hay
elecciones, hay parlamento, hay primer
ministro. ¿Y quién manda? Pues sí, lo
habéis adivinado, no es el primer
ministro. El mejor ejemplo, para que lo
entendáis, es Imran KH. En el año 2018,
este señor, que era una ex estrella de
cricket, que es el deporte más popular
de Pakistán, llegó a ser primer ministro
del país. ¿Y qué hizo este buen señor?
Pues montó su propio partido político,
el PTI o como se dice en Uruguay,
sale un [ __ ] colorado.
El resultado pues que el exjador de
cricket arrasó en las elecciones. Un
outsider derrocó a los partidos
tradicionales gracias a su carisma y a
un discurso, también, vamos a decirlo,
muy populista. Vamos, que se podría
decir que este señor era la versión
pakistaní de Donald Trump. El exjador de
cricket Ran Kh ha sido elegido este
viernes primer ministro de Pakistán por
la Asamblea Nacional. Todo ello en una
caótica jornada parlamentaria
protagonizada por protestas de la
oposición que denuncia fraude en las
elecciones.
Pero esperad porque aquí hay un dato que
se suele olvidar. Imran Khan no llegó al
poder a pesar del ejército, llegó con el
visto bueno del ejército. Es más, era el
candidato favorito de los generales.
El problema, pues que se creyó que no
los necesitaba. Ya os explico el
problema porque va a explicar todo lo
que viene después. Como os decía,
Pakistán nominalmente es una democracia.
En la práctica, la institución más
importante del país no es la clase
política. es el ejército que ha
gobernado directamente Pakistán durante
33 de los 79 años que el país lleva
existiendo, casi la mitad de su
historia. Y no fue hasta 2013 cuando se
produjo el primer traspaso de poder
entre dos gobiernos democráticos en la
historia del país. Es decir, el primer
traspaso democrático se produjo 72 años
después de su independencia. Y sí, no es
la primera vez que vemos un país donde
el ejército tiene tanto poder. Ya lo
vimos, por ejemplo, en el caso de China.
La diferencia que en el caso del gigante
asiático, que por cierto es el principal
aliado de Pakistán, las fuerzas armadas
hacen de árbitro entre las distintas
facciones políticas del Partido
Comunista chino, pero en Pakistán van
mucho más allá. Son ellos los que
gobiernan el país en la sombra. ¿Queréis
un ejemplo? Os doy un ejemplo. Ninguno
de los 29 primeros ministros que ha
tenido Pakistán ha completado un mandato
de 5 años. Quiero decir que cada vez que
uno se aleja mínimamente de lo que dicen
los militares, lo echan.
Y aquí volvemos al bueno de Imran Kh.
Este señor duró 3 años y medio en el
cargo. El problema, pues que se pensaba
que él iba a poder controlar a los
minerales, a los militares, perdón.
Craso error. Cuando se dio cuenta de que
el ejército lo controlaba a él empezó a
criticarlos. El resultado, Kh fue
expulsado por una moción de censura.
Pero no solo eso, tras criticar a Munir,
fue arrestado y condenado por corrupción
y su partido fue legalmente desmantelado
pieza a pieza. Dentro de este convoy, la
policía se lleva a ranghan, justo
después de su detención. La casa del ex
primer ministro pakistaní está
completamente rodeada por agentes de
policía. Minutos antes, Han fue
condenado a 3 años de prisión, la causa
la venta ilegal de regalos de estado
recibidos en visitas al extranjero
cuando estuvo en el poder entre 2018 y
2022 por casi 450,000 €. No solo eso, a
todos los candidatos del partido de
Imran K se les ha prohibido hacer
campaña. La policía allanó domicilios de
los líderes del PTI. Algunos los
acusaron de terrorismo y lo soltaron
solos y juraban en público que dejaban
la política. Al partido incluso le
quitaron el símbolo electoral y en
Pakistán mucha gente vota por símbolo
porque hay un porcentaje muy alto de
analfabetismo. Es decir, que ahí no
dicen, "Vota Partido Popular o vota
Partido Socialista". Como no saben leer
les dicen vota el Partido de la Gaviota
o el Partido de la Rosa. Así van las
cosas.
Y a pesar de todo esto, el PTI ganó las
elecciones de 2024. ¿Cómo? Pues no, no
es porque se inventaran un logo muy
bonito, que podría haber sido, es porque
se presentaron como independientes.
Su partido, el PTI, no estaba autorizado
a concurrir a las elecciones
legislativas, pero los candidatos se
presentaron bajo la bandera
independiente y salieron vencedores en
las urnas. Dicen que van a formar
gobierno y publicaron un vídeo de su
líder con inteligencia artificial.
Mis queridos compatriotas, al votar ayer
sentaron las bases de vuestra verdadera
libertad. Les felicito a todos por haber
ganado las elecciones de 2024.
Vamos, que ganaron las elecciones sin
partido. Es como ganaron una partida de
Lage of Empires, tú solo contra cuatro.
Pero ojo porque no gobernaron, porque
los otros dos partidos dinásticos se
aliaron con bendición del ejército y los
enviaron para casa. Vamos, que se podría
decir que utilizaron el hack de los
coches Cobra. El resultado, la poca
legitimidad democrática que le quedaba
al país se fue por el desagua. Y por si
todo esto no fuera suficiente, Pakistán,
además está en guerra abierta o latente
con todos sus vecinos. En el año 2024
tuvieron un par de bombardeos cruzados
con Irán. En mayo de 2025 casi se van a
una guerra nuclear con la India tras un
atentado terrorista en Cachemira. Y
desde febrero, os recuerdo que siguen en
guerra con los talibanes afganos. Vamos,
que tenemos un gobierno con una crisis
económica, de legitimidad, con grupos
terroristas, con guerrillas
independentistas que cada año, además se
pelea con alguno de sus vecinos. Es como
si fuera el deporte nacional. A ver, ¿a
quién vamos a atacar ahora? Afganistán.
¿Puede salir de esta situación? Pues
ahora mismo lo vamos a ver.
El nuevo amigo [música] de Trump.
Llegados a este punto conviene aclarar
una cosa. Entre los países musulmanes
hay cuatro donde los militares se meten
hasta en la cocina política. Indonesia,
Pakistán, Turquía y Egipto. En tres de
ellos, los militares han logrado
convertirse en una especie de mafia de
uniforme. Tienen empresas, hoteles,
bancos, marcas de cereales para el
desayuno. No, esto no es coña, esto es
verdad. En Pakistán y en Egipto, los
generales son magnates inmobiliarios y
varones industriales. O sea, que tú te
puedes alojar en un hotel, propiedad del
ejército, en la desayunar copos de avena
de marca militar y de postre comerte un
donut hecho con harina también del
ejército. Esto podría ser el argumento
de un sketch de los Monty Python, pero
no, es la vida real. El ejército
controla la mayor parte de la economía
pakistan.
Nunca lo olvides, todo lo que veas es
mío, mío, mío, mío, mío.
Y aquí está lo más divertido. Estos
ejércitos han triunfado como
multinacionales, pero han fracasado
estrepitosamente en su trabajo
principal, que es ganar guerras. Quiero
decir, Egipto coleccionó derrotas contra
Israel hasta que firmaron la paz en
1978. Pakistán perdió las tres guerras
grandes que ha tenido con la India y la
guerra civil de 1971. Es decir, que como
ejército
son un desastre las cosas como son.
Ahora, como cártel inmobiliario no hay
quien le estosa. Son los Jesús Hill del
mundo musulmán. Claro, ahora entenderéis
porque le cae también el mariscal del
ejército Pakistanía, Donald Trump. Los
dos son empresarios inmobiliarios que
han acabado gobernando un país y que
también pierden guerras.
Lo siento si alguno le ha dolido. Sin
embargo, las fuerzas armadas Pakistaníes
pueden permitirse perder guerras, pero
no el poder. Así que, ¿cuál es el
resultado?
Una nueva armadura legal proporciona un
poder sin precedentes a las fuerzas
armadas de Pakistán.
Lo que esta enmienda hizo fue tres
cosas. Primero se cargó el Tribunal
Supremo. Crearon un Tribunal
Constitucional Federal Nuevo con jueces
elegidos por democracia digital, o sea,
a dedo por el gobierno. Y les pasaron a
este las competencias del antiguo. ¿Para
qué? Pues para que ningún juez decente
vuelva a tumbar al gobierno ni a meter a
ningún militar incómodo en problemas, a
tomar por saco los contrapoderes
democráticos, Pedro Sánchez estaría
orgulloso.
Bingo.
Segundo, blindó a los generales. A
partir de noviembre, los miembros
relevantes del ejército quedan
completamente fuera del aparato judicial
civil. Eso significa que si un general
comete cualquier crimen, ningún tribunal
civil puede tocarle un pelo. Y para
destituirlo desde el Parlamento hace
falta una mayoría de 2 tercios.
Recordad, para tumbar a un gobierno
civil basta con mayoría simple. Es
decir, en Pakistán hoy en día es más
fácil echar a un primer ministro que a
un coronel. Y esto, ojo, está escrito en
la Constitución. Y tercero, se
inventaron un cargo nuevo, el de jefe de
las fuerzas de defensa de Pakistán y
losostental jefe del ejército. Y este
jefe ahora centraliza por primera vez en
la historia del país todo el aparato
militar bajo un mando único, incluida la
llave del comando estratégico nacional.
¿Que qué es eso? Los que custodian el
arsenal nuclear. ¿Y cuánto dura uno en
este cargo? Pues 5 años, ampliables a
10. En resumen, que en Pakistán hay un
señor que tiene inmunidad vitalicia,
jurisdicción militar exclusiva, control
del Tribunal Constitucional por
delegación, mandato de hasta una década
y el botón nuclear. Y ese señor se llama
Asim Munir.
Como jefe de la fuerza de defensa, Munir
está ahora al mando de las tres ramas,
el ejército, la Marina y la Fuerza
Aérea. El cargo de mayor rango,
presidente del Comité del Estado Mayor
Conjunto, ha sido abolido dejando amunir
al mando absoluto del ejército
pakistaní. También lo pone a cargo del
sistema de armas nucleares de Pakistán.
Vamos, que ha convertido a Pakistán en
una dictadura, pero sin necesidad de dar
siquiera un golpe de estado. Y dirás,
¿qué dice el primer ministro civil de
todo esto? Pues lo que ya hemos dicho al
principio del vídeo, dice que gracias.
Sharif en visita oficial a la Casa
Blanca le dijo a Donald Trump en directo
delante de las cámaras que la guerra
contra la India la había ganado el
mariscal Munir, no el gobierno civil. O
sea, el primer ministro reconoce
públicamente, sin que nadie le ponga una
pistola en la cabeza, que el que manda
un país es otro. Y lo dice en
Washington, aunque bueno, no tenía una
pistola en la cabeza, pero sí irá al
lado suyo para recordarle lo que pasa
cuando no se obedece al ejército.
Fue una reunión que tomó 6 años
concretar. En un momento histórico para
las relaciones entre Pakistán y Estados
Unidos, el primer ministro Muhammad
Shebas Sharif, acompañado por el
mariscal de campo Saed Asim Munir, jefe
del Estado Mayor del Ejército, entró al
despacho oval de la Casa Blanca para
reunirse con el presidente
estadounidense Donald Trump. Pero es que
antes, en junio, un mes después del
susto nuclear con la India, Munir viajó
a Washington solo. Viajó solo, sin
primer ministro ni canciller. Esto va en
contra del protocolo internacional que
dicta que los jefes militares no se
reúnen a solas con presidentes
extranjeros, porque eso es saltarse la
cadena de mando, aunque bueno, en este
caso la cadena de mando es munir. Y
evidentemente Donald Trump lo recibió
encantadísimo de la vida en la Casa
Blanca. Desde entonces se ha convertido
en uno de los confidentes del presidente
naranja.
Asim munir, el mariscal atómico al que
Donald Trump siempre le coge el
teléfono.
Donald Trump lo definió y cito
textualmente como mi mariscal favorito.
En esa reunión se firmaron las bases de
la nueva relación estratégica entre
Pakistán y Estados Unidos con acuerdos
de comercio, energía y minerales
estratégicos. Es decir, asuntos que en
cualquier país normal le corresponderían
al gobierno civil. Pero como ya hemos
dicho, Pakistán no es un país normal.
Pakistán es Pakistán. Y aquí es donde
viene el plot twist. ¿Sabéis qué dijo
Donald Trump de Pakistán en su primer
mandato?
Estados Unidos ha entregado tontamente a
Pakistán más de 33,000 millones de
dólares en ayuda durante los últimos 15
años. Y a nosotros no nos han dado más
que mentiras y engaños, considerando a
nuestros líderes como tontos, dijo
Trump. Les dan refugio seguro a los
terroristas que perseguimos en
Afganistán con muy poca ayuda. Basta ya.
¿Pero qué ha pasado ahora para que sean
tan amigos? Pues han pasado dos cosas
muy concretas. La primera es que la
India, el aliado tradicional de Estados
Unidos en la región, ha empezado a
comprar petróleo ruso a casco porro. Y
esto no le gusta a Donald Trump en
contra de lo que podría parecer. Y la
segunda, que a Donald Trump le encanta
la gente que le dice que todo que sí. Y
mirad por dónde Pakistán está dispuesto
a hacer todo lo que haga falta a cambio
del apoyo de los USA. El resultado. En
el famoso día de la liberación
arancelaria, Trump le metió la India a
aranceles del 50%, a Pakistán del 29%.
Hoy ambos están en torno al 18%, pero el
mensaje quedó claro. Si tiene que
elegir, Trump prefiere a Munir antes que
a Modi.
Que cada uno saque sus propias
conclusiones. Por si no había quedado
claro, en diciembre el FMI descongeló un
préstamo de 1200 millones de dólares
para Pakistán que llevaba meses
bloqueado.
Coincidencia, no lo creo.
Y por supuesto, Munir no es tonto. Sabe
que con Donald Trump hay que pagar peaje
en tiempo real. Así que apoyó el plan de
paz de Trump para Gaza y prometió
respaldar su candidatura al Premio Nobel
de la Paz. Es un plan perfecto, sin
fisuras.
Y mientras Pakistán se abraza al tío
Sam, le da la espalda a su padrino
histórico, que no olvidéis nunca que es
China. Y mal momento para hacerlo,
porque a Pekín llevaba pagándole las
facturas Islamabaz desde hace ya 20 años
y no le hace la más mínima gracia que su
aliado se haya liado a tiros con los
talibanes afganos justo en la frontera
de Shinquiang, donde China ya tiene
suficientes problemas con sus propios
musulmanes, los uigures. [música]
En resumen, que Pakistán ha hecho lo que
ningún país pequeño debería hacer jamás,
abandonar a su principal aliado para
abrazarse a Donald Trump, cosa que ya
hizo antes cuando le dio la espalda a
Estados Unidos para ayudar a Alcaeda y
luego irse con China. Porque seamos
honestos, Pakistán probablemente no se
vaya a desintegrar mañana ni tampoco el
mes que viene. El modelo Munir puede
sostenerse en el tiempo, pero todos los
ingredientes del colapso están sobre la
mesa. Una sociedad violenta, una
economía en quiebra estructural, un
líder sin contrapesos, un país rodeado
de enemigos y ojo a esto, una población
joven, muy joven y además sin
perspectivas de futuro. El resultado
pues que los jóvenes están radicalizando
cada vez más.
Una nueva encuesta entre los jóvenes en
Pakistán indica que la mayoría no cree
que la democracia sea adecuada para el
país, cuando se les pidió que eligieran
el mejor sistema político. La Sharia, la
ley sagrada del Islam, fue la primera
escogencia seguida por el gobierno
militar.
Vamos, que tenemos la receta perfecta
para un estado fallido. Y cuando un
estado con armas nucleares falla, no hay
manual de instrucciones para saber qué
hacer con ellas. Lo único que te queda
es rezar porque el FMI le siga dando su
paguita a Pakistán cada 3 años. Así que
llegadoos a este punto, ahora el turno
es para vosotros. ¿Pensáis que el modelo
Munir es lo que Pakistán necesita para
resurgir de sus cenizas o creéis, como
yo, que solo está retrasando lo
inevitable? Y la pregunta del millón, si
Pakistán cae, ¿quién creéis que se va a
quedar con las 170 cabezas nucleares de
su arsenal? El tío nuclear, el tío Sam,
perdón, China. O a lo mejor caerá en
manos de los talibanes pakistaníes o
vete tú saber de qué otro grupo
terrorista y montamos el verdadero
apocalipsis.
que durermáis bien esta noche. Podéis
dejarme vuestra respuesta en los
comentarios y como siempre no olvidéis
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El video analiza la situación crítica de Pakistán, un país con armamento nuclear que enfrenta un riesgo inminente de convertirse en un estado fallido debido a su inestabilidad política, crisis económica estructural y conflictos internos con grupos insurgentes. Se destaca cómo el ejército, bajo el mando de Asim Munir, ha consolidado un poder absoluto, marginando a las instituciones civiles y estableciendo una estrecha relación estratégica con Donald Trump, mientras el país depende constantemente de rescates del FMI.
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