La IA ROMPE a los TRABAJADORES que MEJOR la usan
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Los profesionales más productivos con
inteligencia artificial son los que más
quemados están.
Esto es lo que dicen los datos, pero
esta historia lo explica mejor. Garritan
es el COD Combinator, la aceleradora que
lanzó Airbnb, Dropbox u Stripe. Hace
unas semanas subió un escenario y
confesó que dormía solo 4 horas cada
noche.
Duermo unas 4 horas por noche ahora
mismo. Mi mujer está ahí delante entre
el público y me dice, "Pero, ¿qué te
pasa, tío?
Eh, tengo ciberpsicosis.
Que se acostaba a las 4 de la madrugada
porque no podía dejar de comprobar qué
habían hecho sus agentes de inteligencia
artificial mientras dormía. dijo que
años atrás tomaba modafinilo, un
medicamento para no dormir, solo para
seguir programando.
Es como si hubiera podido recrear mi
empresa emergente en la que trabajé 2
años y tomé antinarcolépticos
y que ahora ya no lo necesitaba, que la
inteligencia artificial le daba más
subidón que la pastilla. Podrías pensar,
bueno, es un genio apasionado por su
trabajo, pero lo que está describiendo
son los síntomas de una adicción. No
duerme, no puede parar y compara la
sensación con una droga. De esto va este
vídeo. No de si la inteligencia
artificial puede hacerte más productivo,
claro que puede, sino de por qué esta
productividad se convierte en una trampa
para la mayoría. Y sobre todo, ¿qué
puedes hacer tú para no caer en ella?
Todo el mundo dice que la inteligencia
artificial te hace más productivo y es
verdad, ahorra tiempo. Escribes más
rápido, encuentras información en
segundos o te quitas de encima tareas
repetitivas. Eso nadie lo discute, pero
lo que casi nadie te dice es que ahorrar
tiempo no es lo mismo que hacer mejor el
trabajo. Y esta confusión lo contamina
todo. Porque cuando alguien dice, "La
inteligencia artificial me hace más
productivo." ¿Qué quiere decir? ¿Que
termina antes? ¿Que produce más
cantidad? que su trabajo es de mejor
calidad o que simplemente no quiere
quedarse atrás. Fíjate que cada una de
estas respuestas demuestra una cosa
distinta. Terminar antes es eficiencia,
producir más es volumen, mejorar la
calidad es aumentar el valor y no
quedarse atrás es miedo. Miedo a ser
reemplazado. Si no tienes muy claro cuál
es tu propósito, utilizar inteligencia
artificial te hace sentir mejor al
principio, pero oculta una trampa muy
peligrosa que no ves venir.
Y puedes caer en la trampa por dos
caminos distintos. Y da igual en cuál de
los dos te encuentres ahora mismo. Los
dos acaban en el mismo sitio. Primer
camino, la inteligencia artificial te
funciona. Escribes más rápido, respondes
antes, preparas documentos en la mitad
de tiempo y qué pasa que tu jefe, tu
cliente o tú mismo empezáis a llenar ese
tiempo con más tareas. El ahorro no se
convierte en espacio para pensar, se
convierte en más carga. Unos
investigadores pasaron 8 meses dentro de
una empresa tecnológica viendo como los
empleados usaban la inteligencia
artificial y lo que encontraron fue
revelador. La gente empezó a asumir
tareas que antes no eran su
responsabilidad y el trabajo invadió
momentos que antes eran pausas. Enviaban
proms durante la comida, antes de las
reuniones o por la noche. Y lo más
llamativo, mientras lo hacían, no se
sentían sobrecargados, se sentían
productivos, más capaces. Pero cuando
les pedían que pararan y pensaran en
cómo se sentían, la cosa cambiaba.
Estaban agotados, no eran capaces de
desconectar. Ahora vamos a recorrer el
segundo camino. ¿Qué pasa si la
inteligencia artificial no te funciona?
Si no le encuentras la utilidad que todo
el mundo promete? En este caso, la
trampa es otra, la culpa. La sensación
de que todos avanzan menos tú, de que te
estás quedando atrás, de que puede ser
prescindible y que debes hacer algo para
ponerte al nivel de los demás.
Da igual cuál de los dos caminos
recorras. Acabas en el mismo sitio,
quemado, con la sensación de que es
culpa tuya no aprovechar esta gran
oportunidad.
Y caemos en esta trampa porque la
inteligencia artificial no solo ahorra
tiempo, seduce. Tú le pides algo y te lo
entrega al instante. Un documento entero
te lo redacta en segundos. Un correo se
responde sin ningún esfuerzo. 20 páginas
te las ha resumido en un pestañeo. Esa
velocidad te da una sensación de
control. Sientes que avanzas y tu
cerebro se engancha. Pero ir más deprisa
no significa avanzar en la dirección
correcta. Puedes generar 10 borradores
en una hora y que ninguno tenga una idea
original. Empezar tres proyectos a la
vez sin que ninguno merezca la pena
existir o responder 50 correos sin tomar
ni una sola decisión importante. A mí me
pasó escribiendo un guion. Tenía una
estructura que funcionaba. La
argumentación era sólida, pero le pedí a
la inteligencia artificial una versión
alternativa y me gustó más. Así que pedí
otra y otra. Cada versión me parecía tan
o más convincente que la anterior,
aunque contradijese cosas que ya había
dado por buenas. En algún momento me di
cuenta de que llevaba horas dando
vueltas sobre lo mismo, como un
hámsterimiento,
cero progreso. Había confundido dar
vueltas, moverme con avanzar. Y esto es
solo el principio. A partir de aquí es
donde la trampa se vuelve perversa.
Porque cuando producir algo cuesta menos
esfuerzo, tu idea de que es suficiente
cambia. Lo que ayer te parecía un día
productivo, por ejemplo, redactarte
informes, responder 10 correos, hoy te
parece poco porque sabes que podrías
haber hecho cinco informes y respondido
30 correos y entras en un círculo
vicioso. Cada día necesitas hacer un
poco más para sentir que has hecho
suficiente. Upwork, la plataforma de
contratación de freelance, hizo una
encuesta a miles de profesionales que
usan la inteligencia artificial. Los que
más producían era también los más
quemados y el doble de propensos a
dejarlo todo. Se quemaban a pesar de ser
más productivos, se quemaban porque no
sabían cuándo parar. Fíjate bien en la
lógica de la situación. Entregas más,
pero la sensación del valor que aportas
baja y el límite de lo que es suficiente
se desvanece. Y ahora voy a explicarte
el principal problema de todo esto. Uno
incluso peor, porque no depende de ti.
Pero no quiero que pienses que todo es
negativo. Al final del vídeo te daré
tres consejos para asegurarte de que la
inteligencia artificial juega a tu
favor. Porque la inteligencia
artificial, si paras y coges aire, te
deja hacer cosas que sin ella ni te
plantearías, como este vídeo, diferente
a lo que suelo traer al canal. Y es que
el mayor freno para hacer vídeos como
este era ilustrarlos, por lo que crear
clips como estos que estás viendo con
inteligencia artificial, con el estilo
que tú decidas, es la mejor manera de
hacerlo, sobre todo si puedes hacerlo de
modo ilimitado. Y de hecho, generar
imágenes y vídeos de modo ilimitado es
posible con Freep, el patrocinador del
vídeo, y la herramienta con la que he
generado todos estos vídeos. Es muy
fácil, simplemente metes un prom,
generas la imagen y si te gusta la
arrastras para generar el vídeo y ya
está. Y dentro tienes nanobana, Sidream,
BO3, Clean e incluso Sidans 2, sin pagar
cada uno por separado. Con el plan
Premium Plus, la generación de imágenes
con modelos como una banana o Cream son
ilimitadas. Así puedes probar e iterar
tantas veces como quieras sin pensar en
cuántos créditos te quedan. y luego
puedes animarlo con Cling 2.5, que
también está disponible de modo
ilimitado. Tienes el enlace en la
descripción.
Y lo peor, el problema no se queda en tu
cabeza. Si demuestras que puedes
responder más correos, preparar más
documentos, investigar más deprisa, tu
entorno empieza a dar por hecho que esto
va a ser siempre así. Tu jefe no piensa,
"Qué bien, le sobra tiempo, piensa, qué
bien puede asumir más trabajo." Y tú
dejas de usar la inteligencia artificial
para trabajar más ágil. Ahora la usas
para entregar más sin ninguna recompensa
adicional. La herramienta que iba a
liberarte se convierte en la razón por
la que cada vez te exigen más. Lo que
empezó como ilusión acaba siendo una
cinta de correr que nunca se apaga.
Puedes hacer más, haces más, te piden
más, das más y terminas con el cerebro
frito. Y es que muchos profesionales ya
describen los mismos síntomas de esta
adicción a la inteligencia artificial.
Niebla mental, zumbido, dolores de
cabeza, falta de concentración.
Y la cosa se pone peor, porque no solo
te quemas, puede que además estés
trabajando peor sin darte cuenta. Más de
700 consultores participaron en un
experimento. A unos les pusieron tareas
que la inteligencia artificial resuelve
bien, a otros tareas donde la
inteligencia artificial se equivoca. En
las primeras el rendimiento subió un
40%. Impresionante, ¿verdad? Pero en las
segundas, en las segundas cayó un 19%.
¿Por qué? Porque dejaban de pensar,
aceptaban lo que la inteligencia
artificial les daba, aunque fuera
incorrecto. Ahí está el peligro. No solo
trabajas peor, trabajas peor creyendo
que trabajas mejor. La inteligencia
artificial no castiga la falta de
velocidad, castiga la falta de criterio.
Te ayuda a hacer, pero si no te paras a
pensar, te quita la capacidad de
decidir.
Si has llegado hasta aquí, igual te has
preocupado. Igual hasta has pensado,
"Xavi se ha puesto en contra de la
inteligencia artificial." No, en
absoluto. La conclusión de todo esto no
es antiinteligencia artificial. No estoy
diciendo que dejes de usarla. La
inteligencia artificial te ahorra
tiempo, te hace rendir más, puede
ayudarte a aprender más rápido, pero
todo depende de para qué la uses y cómo
la uses. Y para asegurarte de que la
usas bien, te doy tres consejos que
puedes aplicar desde hoy mismo. El
primero, no tomes decisiones importantes
justo después de recibir la respuesta a
un prom. La inteligencia artificial te
da velocidad, pero la velocidad te quita
la oportunidad de reflexionar, te quita
el juicio y cuando la inteligencia
artificial te devuelve un resultado, tu
instinto es aceptarlo y seguir. Resiste
este impulso. Lee lo que te ha dado,
piensa si tiene sentido, decide tú, no
la inteligencia artificial y no asumas
ninguna tarea donde no puedas hacer este
paso. Y es que hay una pregunta que te
va a servir cada vez que uses la
inteligencia artificial. ¿Le estoy
pidiendo que haga algo? o le estoy
pidiendo que piense por mí. Si es
ejecución, adelante. Si es razonamiento,
cuidado. El segundo consejo, no pongas
la inteligencia artificial encima de un
caos. Si tu forma de trabajar ya es un
desastre, la inteligencia artificial va
a producir desastres más rápido.
Primero, ordena cómo trabajas, entiende
qué haces, por qué lo haces y en qué
orden. Después incorpora la inteligencia
artificial, no al revés. Y cuando lo
hagas, mide mide los resultados,
documenta los nuevos procesos y decide
si realmente merece la pena hacerlos con
inteligencia artificial o mejor esperar
y seguir como siempre. Y el tercer
consejo, reserva tiempo para pensar sin
la inteligencia artificial cerca. Sé que
suena contradictorio en un vídeo sobre
productividad, pero es el consejo más
importante que puedo darte. Si nunca
desconectas de la herramienta, nunca
sabrás si tus ideas son tuyas o son eco
de lo último que te ha generado. La
inteligencia artificial amplifica lo que
le das. Si le das criterio, amplifica
ese criterio. En cambio, si te mueves
sin dirección, es como acelerar un coche
sin volante. Cuanto más rápido vas, más
peligroso y difícil es corregir el
rumbo. Es importante ser consciente de
que tus ideas y tus motivaciones son
realmente tuyas. Empezamos este vídeo
con Garry Tan durmiendo solo 4 horas
porque no podía dejar de mirar lo que
hacían los agentes de inteligencia
artificial. La productividad que
describía no era libertad, era una
jaula. La inteligencia artificial puede
hacerte más productivo, pero solo si
defines la productividad como la
capacidad de hacer trabajo que de verdad
te importa, no como la capacidad de
hacer más tareas para poder tacharlas de
una lista. Hoy hemos hablado de cómo
usar la inteligencia artificial con
criterio para que no te queme, pero hay
un caso donde esto se vuelve todavía más
delicado, cuando usas inteligencia
artificial para aprender cosas nuevas,
porque ahí si delegas demasiado, no solo
pierdes criterio, pierdes la capacidad
de aprender. En este vídeo te muestro
cómo montar un sistema de aprendizaje
con inteligencia artificial que funciona
y qué errores evitar para que no termine
saboteándote. Nos vemos en el próximo
vídeo.
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Este video explora cómo la búsqueda desenfrenada de productividad mediante la inteligencia artificial puede convertirse en una trampa que lleva al agotamiento profesional. A través de ejemplos y estudios, se analiza cómo la velocidad y la facilidad que ofrece la IA a menudo sustituyen la reflexión y el criterio crítico, empujando a los usuarios a realizar más tareas sin necesariamente aportar mayor valor, creando un ciclo vicioso de autoexigencia y dependencia tecnológica.
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