Cómo Aprender Cualquier Cosa (Pensando en Papel)
740 segments
Aprender más rápido cualquier cosa
significa resolver problemas y tomar
decisiones en menos tiempo. Es dejar de
perder tiempo reaprendiendo algo que ya
estudiaste hace semanas y para eso
necesitas la habilidad que cambia
totalmente la forma en la que aprendes.
Pensar en papel. Yo la aprendí de las
grandes mentes de la historia. Físicos
como Richard Feemman, escritores como
Ernest Hemingway y científicos como
Charles Darwin ya lo hacían con éxito y
así lo vas a hacer tú también. Así que
en este vídeo recibirás tres cosas.
Primero, te explicaré qué significa
realmente pensar en papel. Segundo, te
enseñaré cómo hacerlo de forma efectiva
y eficiente. Y tercero, te mostraré por
qué esta técnica es tan potente. Yo soy
Álvaro, soy ingeniero industrial.
Empezamos.
El error que todos cometemos al
aprender. John Dunlovski, es profesor de
psicología en la Universidad de Kent
State, ha publicado más de 100 artículos
académicos y el Departamento de
Educación de Estados Unidos le ha
financiado investigaciones por más de 2
millones de dólares. Para entender
exactamente una cosa, ¿por qué los
estudiantes vomitan lo que estudian y no
aprenden? En 2013 publicó en
Psychological Science in the public
interest. se convertiría en uno de los
estudios más citados sobre aprendizaje
de las últimas décadas. Analizaron 10 de
las técnicas de estudio más utilizadas
por los estudiantes de todo el mundo y
midieron su efectividad real. El
resultado fue sorprendente. El propio
Dunlovski lo describió así. Me quedé
impactado al descubrir que algunas de
las estrategias que los estudiantes usan
mucho, como releer y subrayar, parecen
aportar beneficios mínimos para su
aprendizaje y su rendimiento. ¿Y por
qué? Generalmente son lo primero que
hace alguien cuando quiere aprender algo
y se utilizan precisamente porque
producen la sensación de hacer algo, de
avanzar y puede que te sirvan para
probar, pero Dunlowski no estaba
midiendo eso. Estaba midiendo si alguien
había aprendido de verdad y ahí era
donde el subrayado y releer fallaban. El
cerebro recibe la información, la
reconoce, la encuentra familiar y esa
familiaridad se confunde con comprensión
porque reconocer algo no significa que
lo estés entendiendo y entenderlo no es
lo mismo que poder utilizarlo. Lo que sí
funciona según el estudio es lo
contrario, distribuir el estudio en el
tiempo y ponerse a prueba con el
material antes del examen. La
diferencia, el esfuerzo mental que
requiere. Cuando te examinas a ti mismo
sin conocer la respuesta. Cuando
intentas reconstruir algo que te suena
pero no lo tienes delante, el cerebro
trabaja, se equivoca, corrige y es ese
proceso exactamente lo que consolida el
aprendizaje. Desde la publicación del
estudio ha sido citado miles de veces y
ha cambiado la forma en que muchos
profesores entienden el aprendizaje.
Pero lo más llamativo de todo esto es
que generaciones enteras aprendieron a
estudiar mal porque nadie les dijo cómo
había que hacerlo, porque, repito, es
diferente la sensación de estar
aprendiendo y la del aprendizaje real.
Ahora vamos a bajarlo un poquito más a
tierra para entender qué significa
pensar sobre papel. El estudio publicado
de Dun Lowski ya nos ha hecho un avance
de lo que no significa sentarse con un
libro, empezar a leer, intentar
comprenderlo todo y mantener todas las
ideas únicamente dentro de tu cabeza no
vale para nada. Cuando el material es
denso, es técnico o complejo, una
ingeniería como la que yo estudié, casi
siempre aparecen dos problemas. Uno,
cuanta más información tienes, más
aumenta la confusión. Dos, a mayor
confusión y menor comprensión, más
escribes todo en el papel por si acaso,
porque llegas a un punto en el que ya no
estás entendiendo nada. Es como intentar
montar un puzzle sin sacar las piezas de
la caja y claro, empiezas a escribirlo
todo. Pero es que eso tampoco es pensar
en papel. De hecho, es justo todo lo
contrario, porque lo que estás haciendo
es crear un segundo problema. Ya no
solamente tienes una sobrecarga de
información en la cabeza, sino que ahora
también tienes una sobrecarga de apuntes
en la libreta. Así que para convertir
esa información en conocimiento útil,
para que eso se quede en tu memoria,
para utilizarlo en un examen, en una
decisión importante, en una estrategia,
el cerebro necesita primero procesar,
organizar y reconstruir lo que está
recibiendo. Necesita, al fin y al cabo,
trabajar con ello y cuando copias todo,
ese trabajo no funciona, desaparece.
Esta comparación la escucha Justin Sun
en uno de sus vídeos y me pareció muy
acertada. Él dice que copiar todo lo que
lees es como salir a correr para ponerte
en forma, cansarte a mitad de recorrido
y subirte un coche para llegar a la
meta. Sí, llegas antes y también llegas
sin esfuerzo, pero has anulado por
completo el beneficio del ejercicio y es
justo ese beneficio por el que saliste a
correr. Y eso es exactamente lo que pasa
cuando utilizas los apuntes mal, cuando
están mal utilizados. Y de hecho, esto
que estoy contando no solamente aplica
cuando estudias con libros o con
apuntes, también pasa muchísimo con
idiomas, por ejemplo, porque mucha gente
lleva años estudiando, no sé, inglés,
viendo vídeos, escuchando cosas, leyendo
un poco de aquí, de allá, anotando la
gramática, pero procesando, organizando
y reconstruyendo el aprendizaje muy
poco. Y luego a la hora de hablar pues
no saben, porque una cosa es exponerte a
un libro, a un idioma y otra muy
distinta es procesarlo de verdad,
utilizar el aprendizaje e incluso
recibir feedback de ello. Muy
importante. Y justo por eso he estado
probando Itoki, que es una plataforma de
clases particulares online y patrocinan
este vídeo. Lo guay de esto es que no
aprendes escuchando el rollo de alguien
que no te motiva y tomando apuntes cero
útiles, sino que son clases particulares
uno a uno con profesores nativos. Puedes
elegir el profesor que más te encaje por
horarios, por precio, por idioma.
reservas tu clase y cuando te venga
bien, pagas esa clase y listo, clase a
clase. Además es sin suscripción y
tienes clases de prueba a precio
reducido. En mi caso, una de las razones
por las que quiero seguir mejorando mi
inglés es porque me parece fundamental
para seguir creciendo laboralmente,
poder comunicarme mejor, consumir
contenido más técnico, moverme en
contextos internacionales y después de
probar una clase lo que más me gustó fue
pues que el profesor no me interrumpía
constantemente corrigiéndome, que era
uno de los miedos que yo tenía. Es más,
sino que me iba dando feedback con
naturalidad al final cuando yo acababa
ciertos fragmentos. Es decir, yo lo que
busco es fluidez en el habla y
mantuvimos una conversación muy
agradable, la verdad, y eso me hizo
sentir cómodo incluso cuando me
equivocaba. Así que aquí puedes ver la
plataforma y cómo puedes reservar una
clase. Filtras el idioma, el tipo de
profesor, la disponibilidad y los
precios. Importante, ponerlo en euros,
al menos en mi caso, para no andar
haciendo la conversión. Y la verdad es
que encaja la perfección con la idea
central de este vídeo, porque es
aprendes más rápido cuando dejas de
limitarte a consumir de forma pasiva y
empiezas a pensar, a equivocarte, a
corregir y, por supuesto, a poner en
práctica. Así que échale un vistazo,
puedes registrarte gratis con el link
que te dejo abajo y con mi código
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primera clase de al menos 10 € así que
va a reservar tu primera clase ya y
empieza. Además también, oye, apoyas el
canal. ¿Qué es realmente pensar en
papel? Imagina que el académico más
prolífico de Europa en el siglo XX no
era un genio desde pequeño, ni un
científico con décadas de formación, ni
alguien que dirigiera un gran equipo de
investigación. era un funcionario de
ventanilla, un burócrata que pasaba sus
días tramitando papeles en el Ministerio
de Cultura en Alemania, sin ningún
título, sin asistentes, sin grandes
recursos, pues desde ese punto de
partida escribió 70 libros y más de 400
artículos académicos sobre sociología,
derecho, economía, arte, religión y
ecología. Cuando le preguntaban cómo era
posible, siempre decía lo mismo. No era
él quien pensaba, era su caja. Su nombre
era Nichlas Luman. Nació en Lungburg,
Alemania, en 1927. Estudió derecho y
trabajó como funcionario desde 1954.
Un trabajo sin ningún glamor intelectual
aparente. Pero Luman leía sin parar en
su tiempo libre y tenía un problema que
cualquier lector compulsivo reconoce.
cómo hacer que todo ese conocimiento no
se olvidara. Lo que construyó a partir
de ahí no era un sistema de
almacenamiento sin más, era algo
completamente distinto. Cada vez que
leía algo relevante, Lu escribía la idea
con sus propias palabras en una pequeña
tarjeta que añadía a su caja. Pero lo
realmente interesante era lo que hacía
después. Buscaba qué otras tarjetas ya
existentes en la caja tenían alguna
relación con esa idea nueva y la
conectaba manualmente. Ese proceso
forzaba una especie de comparación
activa que la lectura, sin más de forma
pasiva, nunca te exige. Esto hacía que
encontrara conexiones entre ideas que
parecían de ámbitos distintos, pero que
de algún modo compartían una relación.
El propio Luman decía que mantener este
sistema le costaba mucho más tiempo que
escribir un libro, pero a su vez todo
ese trabajo previo era lo que le daba
esa facilidad para escribir el producto
final. Porque el trabajo real no era
escribir los libros. Los libros eran el
resultado de pensar con las tarjetas. A
lo largo de su vida acumuló
aproximadamente 90,000 tarjetas escritas
a mano. En 1968 se convirtió en
catedrático en la recién fundada
universidad de Bfeld, donde enseñó hasta
1993.
Un funcionario de ventanilla que se
convirtió en uno de los pensadores más
citados de Europa. No porque fuera un
genio, sino porque había encontrado la
diferencia entre guardar información y
pensar con ella. Él mismo lo dejó
escrito, "Sin escribir no se puede
pensar. al menos no de forma sofisticada
y conectada. Pesar sobre papel consiste
en sacar las piezas de tu cabeza para
poder manipularlas fuera de ella, nada
más y nada menos. Cuando estás
aprendiendo algo nuevo, hay mucha
información que desconoces y todavía no
sabes cómo encaja todo eso entre sí. No
sabes qué depende de qué, no sabes qué
concepto es el central y cuál es el
secundario, no sabes qué ideas
pertenecen al mismo grupo y cuáles no. Y
por eso utilizamos el papel para poder
ver esas piezas, moverlas,
reconectarlas, separarlas y empezar a
detectar los patrones. Es literalmente
sacar el puzzle de la caja y ponerlo
sobre la mesa. Ahora sí, vamos con la
aplicación práctica.
Primer principio.
En 1973, el historiador Charles Weiner
fue a visitar a Richard Fean a su
despacho. Fean era en ese momento uno de
los físicos más brillantes del mundo.
Premio Nobel, padre de la
electrodinámica cuántica, el hombre que
había contribuido a resolver algunos de
los problemas más complejos de la física
del siglo XX. Y Winer, al ver los
cuadernos apilados sobre la mesa, se
inclinó sobre ellos con admiración y
dijo que debían ser un registro
extraordinario de su proceso de
pensamiento. Feineman lo cortó en seco.
No son un registro de mi proceso de
pensamiento, son mi proceso de
pensamiento. El trabajo lo hice sobre el
papel. Weiner insistió. Bueno, el
trabajo se hice en tu cabeza, pero el
registro sigue estando aquí. Y Freeman
le respondió de nuevo, no es un
registro. No, exactamente, es trabajar.
Tienes que trabajar sobre el papel y
este es el papel. Esa distinción tan
pequeña y tan tajante que el mismo Fean
le hacía al mismo tiempo es exactamente
de lo que trata este capítulo. El papel
no es donde apuntas lo que ya pensaste,
es donde piensas. Y pensar sobre papel
tiene un primer principio que aparece ir
en contra de todo lo que te han
enseñado, que es este. Hazlo mal. Cuando
empiezas a trabajar con un tema nuevo,
lo normal es que no lo hayas entendido
todavía. Así que sí, el primer principio
es el más contraintuitivo de todos, pero
a la vez te quita total responsabilidad.
Hazlo mal. El objetivo de este primer
paso es simplemente sacar esos puntos al
papel y a esos puntos les vamos a llamar
keywords, que serán las palabras claves
de lo que estás aprendiendo. Eso
significa que al principio todo va a
estar desordenado, incompleto, incluso
mal. Y está bien porque el gran bloqueo
aquí suele ser el perfeccionismo y de
esta manera, sabiendo que estará mal, te
hackeas para que eso no pase y que no
sea una preocupación. ¿Qué te ocurre
cuando tomas notas en clase? ¿Lees algo
o escuchas algo? Quieres anotarlo, pero
te frenas porque no sabes cuál es la
palabra exacta, no sabes dónde ponerla,
no sabes qué concepto va primero, te
paralizas, no avanzas, copias todo,
incluso dejas de escribir. Por eso, el
primer principio es tan sencillo e
importante. Solamente empieza, lee una
página, escucha una explicación, quédate
con algunas palabras clave y lánzalas al
papel. Después ya intentarás establecer
conexiones, categorías, etcétera. Aunque
luego cambien, aunque la relación que
dibujes entre ellas sea provisional. Lo
importante es que el simple hecho de
haberlo intentado, de conectar las
piezas, activa el cerebro de una manera
mucho más potente que si te limitas a
copiar o a releer. Así que escribe
palabras clave rápido, mira lo que has
puesto, haz suposiciones y acepta que
estarán mal. Vamos a verlo con un
ejemplo real. Imagina que estás leyendo
sobre sueño y la memoria y aparecen
términos que no controlas del todo. Lo
que tienes que hacer realmente es tan
sencillo como un papel y lanzar
todo lo que va apareciendo. Así, sin
más.
Vale, pues lo que hemos encontrado son
ciertas palabras clave como rem,
melatonina, hipocampo, consolidación,
memoria a largo plazo, luz azul,
etcétera, etcétera.
Eso es todo. Una lista desordenada, una
lista incompleta con palabras que quizá
no sabes bien qué significan todavía. No
importa, las piezas ya están fuera de tu
cabeza y puedes verlas todas a la vez.
Ahora viene el paso que activa el
aprendizaje real para mira lo que has
escrito y empieza a hacer hipótesis,
relaciones, preguntas disfrazadas con
flechas provisionales. ¿La luz azul
tiene algo que ver con la melatonina?
Parece, parece que sí, pero también
tiene que ver con los ritmos
circadianos. Así que vamos a establecer
las conexiones correspondientes.
Bien, aquí tienes algunas de las
relaciones que yo dado mi conocimiento
hasta ahora creo que tienen sentido,
pero seguramente me haya equivocado. Por
ejemplo, con la denosina, no sé
exactamente lo que es, pues he puesto
una línea discontinua, porque tengo ahí
algunas dudas de la adenosina con la
melatonina.
Lo que acaba de pasar en ese papel es
exactamente el proceso que Feeman
describía. No estabas guardando
información, estabas trabajando,
haciendo suposiciones. Algunas estarán
bien, otras mal, pero el simple hecho de
intentar hacerlo activa en el cerebro la
búsqueda de relaciones. Y cuando después
sigas leyendo y encuentres la respuesta,
ya no vas a recibirla de forma pasiva,
la vas a recibir como la solución de
algo que tú mismo ya habías dejado
abierto antes. Eso es lo que hace que la
información se quede, la pregunta que tú
mismo te habías hecho antes de encontrar
la respuesta. Con esto ya vas delante
del 99% de la gente que intenta
estudiar. Pero espera porque con el
segundo y el tercer principio
probablemente te conviertas en el
primero de la clase. Segundo principio.
En 1917, un chico de 17 años entró a
trabajar como reportero en Kansas City
Star. Era su primer trabajo. Nunca había
publicado nada. no tenía formación en
escritura y el primer día que le
entregaron una hoja era la guía de
estilo del periódico, un documento con
reglas que todo periodista debía seguir.
La hoja empezaba así. Usa frases cortas,
usa primeros párrafos cortos, usa un
inglés enérgico, sé positivo y no
negativo. El chico era Ernest Hemingway.
Trabajó en el Star solamente 6 meses
antes de marcharse como voluntario de la
Cruz Roja a la Primera Guerra Mundial.
Pero esas reglas lo acompañaron el resto
de su vida. Décadas más tarde, ya
convertido en uno de los escritores más
influyentes del siglo XX, ganador del
Pulitzer y del Nobel de literatura,
Hemingway seguía hablando de aquella
hoja. Lo que aquella guía le enseñó no
era solo cómo escribir en un periódico,
era algo más profundo. Eliminar lo
innecesario no debilita una idea, sino
que la fortalece. Y para poder eliminar
algo, primero tienes que entenderlo lo
suficientemente bien como para saber qué
es prescindible y qué es lo esencial.
Hemingway lo describió como la teoría
del iceberg. Todo lo que sabes y puedes
eliminar refuerza el iceberg y lo
ilustró con una frase en una carta al
novelista Scott Fidgeral, donde resume a
la perfección el trabajo que hay detrás
de la brevedad. Escribo una página de
Obra Maestra por cada 91 páginas de
Intento poner la en la
papelera. 91 páginas para quedarte con
una. Eso es exactamente lo que ocurre
cuando tomas notas. Copiar es fácil, no
exige esfuerzo. Puedes copiar una
definición entera sin haber procesado ni
una sola palabra. Pero cuando intentas
reducir esa misma definición a dos
palabras, a una sola si puedes, el
cerebro se ve obligado a hacerse una
pregunta que la copia pues no te hace.
¿Qué es lo más importante de todo esto?
Y esa pregunta es el aprendizaje real.
Así que este es el segundo principio.
Hazlo más corto, lo más simple posible.
Uno de los hábitos más extendidos y más
inútiles a la hora de aprender es
escribir demasiado, que es lo que
estamos hablando todo el rato. Vamos a
ponernos una regla que ya te he
desvelado antes. Nada de frases
completas si puedes evitarlo, solamente
palabras claves, flechas y o grupos de
conceptos. Y sé que es más difícil
resumir una idea en una palabra clave
que copiarla en una frase larga, pero es
justamente lo que estamos buscando.
Además, cuanto menos texto hay en la
hoja, más rápido ves las colecciones
entre elementos. Con palabras clave, la
estructura mental la recreas mucho más
rápido y por eso el segundo principio se
resumiría así. No escribas frases
completas, usa palabras clave, no
intentes hacerlo bonito, hazlo lo
bastante corto como para ver patrones de
un vistazo. Ahora vamos a verlo con el
mismo ejemplo del capítulo anterior,
porque ya habíamos implementado ese
segundo principio, aunque no te lo había
dicho, pero lo vas a ver muchísimo más
claro ahora.
Ahora ponte en el caso de que has
seguido leyendo y sabes más. Sabes que
el sueño profundo consolida la memoria
declarativa, la de los hechos y los
conceptos, que el sueño REM consolida la
memoria emocional y procedimental. sabes
que la adenosina se acumula mientras
estás despierto y que crea presión de
sueño y que la cafeína la bloquea, o
sea, que hace todo lo contrario. Hm. Por
ejemplo, sabes también que el hipocampo
transfiere recuerdos a la corteza
durante el sueño. Si escribieras todo
esto en frases, tendrías un párrafo y un
párrafo ralentiza la lectura y hace más
difícil ver las conexiones entre ideas.
Pero si lo haces lo más resumido
posible, tienes esto, una serie de
palabras clave que añadimos a las que ya
teníamos.
Hemos añadido la memoria declarativa,
memoria emocional, cafeína y vigilia. Y
ahora volvemos a hacer cuáles son sus
conexiones.
Pero hay un problema, las relaciones que
habíamos hecho antes, hay algunas que
están mal. Okay, es en realidad no es un
problema porque es de hecho lo que
estábamos buscando, hacerlo mal.
Acuérdate del primer principio. Así que
he reorganizado algunas de las cosas.
Has visto que he hecho tachones y que he
reorganizado pues algunas de las
conexiones. Y da igual que quede feo
porque está feísimo, pero ese no es el
objetivo. Ahora, con cinco palabras
clave hemos cubierto un párrafo entero
de explicación. Toda la estructura
visible de un vistazo. Ese esfuerzo de
comprensión es exactamente el trabajo
que fija el conocimiento. Pero no acaba
ahí. Falta una sola cosa más. El tercer
principio que te muestro a continuación.
Tercer principio. En julio de 1837,
Charles Darwin abrió un cuaderno nuevo y
escribió dos palabras en la parte
superior de la página 36. Solo dos
palabras. I think, yo creo. Y debajo de
esas dos palabras, dibujó un esquema
lleno de líneas provisionales con
anotaciones a los lados y ramas que no
terminaban de encajar bien. Era su
primer intento de representar algo que
había estado dando vueltas en su cabeza
desde el viaje en el beagle, que las
especies no eran fijas, que descendían
unas de otras, que la vida entera podía
representarse como un árbol que se
ramifica. Ese voceto que hoy se conserva
en la Universidad de Cambridge fue
dibujado más de 20 años antes que Darwin
publicara su teoría de la evolución,
teoría que publicó en El origen de las
especies en 1859,
20 años. No porque Darwin fuera lento,
sino porque sabía que una primera
versión de una idea, por muy buena que
sea, no es la idea final. Lo que hizo
Darwin durante esos años es exactamente
el tercer principio de pensar sobre
papel, volver sobre lo escrito, mirar lo
que no encaja y reorganizarlo con lo que
ahora sabes que antes no sabías. El
hombre que cambió para siempre la forma
en que entendemos la vida escribió su
teoría reorganizándola constantemente.
No fue a la primera. En 1842 escribió un
primer esbozo en lápiz de 35 páginas. En
1844 lo amplió a un manuscrito de 230
páginas y siguió reorganizando,
añadiendo, moviendo, descartando, hasta
que en el 59 publicó el libro que lo
cambiaría todo. Y con esto llegamos al
principio más poderoso de todos. Hazlo
otra vez. Este es el punto en el que
casi todo el mundo abandona. Hacen una
primera versión de sus apuntes o de su
mapa mental, sienten que ya lo han hecho
y pasan a otra cosa, pero no. La
verdadera potencia de esta técnica es
justamente cuando la hoja empieza a
quedarse pequeña y empiezas a ver lo que
está todo desordenado, porque eso
significa que ya hay suficiente material
como para empezar a organizarlo de
nuevo. A medida que sigues leyendo o
escuchando aparecen más palabras, más
conexiones, matices y entonces empiezas
a darte cuenta de más errores. Pero no
hay que preocuparse porque eso es el
sistema y significa que está
funcionando. Momento de reagrupar ideas,
volver a mover los conceptos de sitio,
eliminar conexiones que ya no tienen
sentido, añadir otras nuevas, reescribir
una versión más limpia. Este principio
se trata de rehacer el mapa al fin y al
cabo. Estás reorganizando el
conocimiento, estás puliendo la forma en
que lo entiendes. Así que ese tercer
principio se resume en tres acciones muy
concretas: reagrupar, recolocar y
reconectar. Agrupar mejor las ideas,
moverlas para que la estructura se vea
más clara, quitar y añadir conexiones
según tu comprensión evoluciona. Y cada
vez que hagas eso entenderás todo
muchísimo mejor. Sigamos con el ejemplo
del sueño y de la memoria. En el
principio anterior nos habíamos quedado
por aquí. Es verdad que he tachado
algunas otras cosas porque no me
encajaba del todo, pero ahora viene lo
realmente importante. Hay errores, hay
tachones, hay cosas que no se ven del
todo bien, así que ahora sí es el
momento de reorganizarlo y que se vea un
poquito mejor. Necesitamos una hoja
nueva y vamos a rehacer el mapa con lo
que ahora entendemos, que no quiere
decir que sea lo correcto, porque
conforme vayas leyendo probablemente te
des cuenta de que hay más cosas que
estén mal, pero esto es simplemente el
primer ciclo, es una primera iteración
de los principios. Así que vamos a por
ello.
Bien. Pues al final lo que hemos acabado
haciendo o de lo que yo me he dado
cuenta que podría tratar esto es de una
relación causa efecto constante. ¿Qué es
lo que he buscado? He buscado aquellas
keywords en las que no encontrábamos
ninguna flecha que le llevara a ellas.
Por ejemplo, me explico mejor.
Temperatura corporal. De ellas sí que
será una flecha, pero no hay nada que la
señale. Ritmo circadiano, sí. Luz azul,
¿no? Eh, por ejemplo, cafeína tampoco
llega ninguna flecha, ¿no? Entonces,
estas las he puesto como parte de inicio
del del proceso porque si es una
relación causa consecuencia, estas son
las que causan todo lo demás. Así que
las he puesto en primer lugar. Después
de aquí ya he establecido cuáles son las
relaciones que yo he ido viendo. Me he
dado cuenta de que la temperatura
corporal, cortisol, ritmo circadiano,
aquí no las había metido, no había
puesto ninguna relación causa efecto con
eh la presión del sueño, pero a mí ahora
viéndolo más claro y más limpio, sí que
me hace sentido que impacten en la
presión del sueño. Así que he
establecido esas relaciones. Es decir,
la temperatura corporal no va
directamente a melonina, sino que pasa
antes por presión del sueño y después la
presión del sueño ya adenosina,
melatonina. Y aquí, ¿qué es lo que he
encontrado? que la fase REM y la fase de
sueño profundo son dos fases del sueño,
así que las puedes englobar con un
corchete o como quieras y decir, "Son
las fases del sueño y estas fases del
sueño te dan unos tipos de memorias que
son la memoria emocional y la memoria
declarativa, así que relación de
completamente direccional hacia esos
tipos de memorias." Y estas memorias
hacen la consolidación de ¿qué? De la
memoria a largo plazo. Y el hipocampo,
que está un poco en tierra de nadie, lo
que influye h directamente es en la
fase, pero en la fase de memoria REM.
Así que esto probablemente tenga errores
porque me faltaría muchísimo más por
estudiar sobre esto, pero yo ya he hecho
una relación causa efecto entre el sueño
y la memoria de una forma muy sencilla,
muy visible y fácil de recordar. Y si
mañana alguien te pregunta cómo funciona
el sueño y la memoria, tendrás que
recordar una estructura. Una estructura
que has trabajado tú y que has
construido tú. La has pensado, has
fallado, la has reorganizado, has
buscado patrones y esto se recuerda
muchísimo mejor que si repites 100 veces
un párrafo en voz alta. Por cierto, en
este canal hablo constantemente de
productividad. Productividad para
gestionar uno mejor su tiempo, para
tomar mejores decisiones, para alcanzar
las metas que nos propongamos, en
definitiva, para ser un poquito más
libres. Pero hay un factor muy
importante también a tener en cuenta que
es el factor económico y creo que este
también es uno de los que la gente más
olvida. Así que estoy creando Whisper
Money, que es una aplicación de finanzas
para que sepas todo sobre tu dinero de
forma automática, fácil, para que te
animes a ingresar más, para que gastes
menos en cosas inútiles y que te
acerques un poquito más a tus objetivos.
Yo utilizaba un Excel hasta ahora y el
cambio ha sido abismal. Regístrate a la
Wlist que te dejo abajo en la
descripción. Ahí te informaré de algunas
sorpresillas más.
Pensar en papel funciona también porque
ataca justo el cuello de botella real
del aprendizaje, que es la capacidad del
cerebro para organizar lo que está
recibiendo. Te permite seguir procesando
mientras escribes sin que te abrume la
información. Te permite pensar con más
claridad en medio de la complejidad. Te
permite detectar relaciones entre
elementos antes, te permite recordar
mejor, te permite llegar a un
aprendizaje mucho más profundo y te
permite usar ese conocimiento con más
agilidad después. Por eso no te sirve
solamente para estudiar, te sirven
reuniones, te sirve para leer un libro
difícil, sirve para atacar problemas y
cuanto más lo practicas, más rápido se
vuelve tu pensamiento. Y si quieres
saber cómo aplicarlo en esas situaciones
más allá del estudio, en tu día a día,
te dejo el vídeo donde te enseño a
hacerlo. Y sí, pensando en papel, te lo
dejo por aquí. Nos vemos al otro lado.
Un abrazo y hasta la próxima.
Ask follow-up questions or revisit key timestamps.
El video explora el concepto de "pensar en papel" como una técnica de aprendizaje fundamental para resolver problemas y tomar decisiones de manera más eficiente. Se basa en estudios que demuestran que métodos tradicionales como releer y subrayar son ineficaces, mientras que el "pensar en papel" fomenta la comprensión profunda a través de la manipulación activa de ideas. Se presentan tres principios clave: "hazlo mal" (sacar ideas clave sin preocuparse por la perfección), "hazlo más corto" (usar palabras clave y esquemas en lugar de frases completas) y "hazlo otra vez" (revisar y reorganizar constantemente las ideas). Se ilustra con ejemplos de figuras históricas como Nichlas Luman, Richard Feynman y Charles Darwin, y se sugiere que esta técnica mejora la capacidad del cerebro para organizar información, detectar patrones y retener conocimiento, siendo aplicable no solo al estudio sino también a diversas situaciones de la vida diaria.
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