Cómo Organizo Toda mi Vida Usando Solo una Libreta
830 segments
Estas son algunas de las decenas de
libretas que he utilizado para organizar
mi vida. Sustituí un montón de
aplicaciones complejas fragmentadas y
desconectadas entre sí por un sistema
unificado dentro de un solo cuaderno. El
sistema que mezcla las técnicas que ya
desarrollaron grandes mentes de la
historia como Leonardo da Vinci, Albert
Einstein o Thomas Edison. Y yo lo he
dividido en cuatro bloques prácticos y
detallados. Gestión de tareas, gestión
de tiempo, gestión de hábitos y gestión
de ánimo para que salgas de aquí
sabiendo gestionar tu vida con boli y
papel. Yo soy Álvaro, soy ingeniero
industrial especializado en
organización. Empezamos.
En 1876, un joven de 29 años sin apenas
formación académica abrió un laboratorio
en Menlo Park, en New Jersey, y anunció
algo que la mayoría consideró una
fanfarronada. prometió sacar una
invención pequeña cada 10 días y una
importante cada 6 meses. Su nombre era
Thomas Edison, un tipo controvertido.
Algunos lo catalogan como estafador,
otros como un gran empresario e
inventor. A lo largo de su vida,
registró 109 patentes en Estados Unidos,
además de otras en Reino Unido, Francia
y Alemania. Sus inventos incluyen el
fonógrafo, la bombilla eléctrica, la
central eléctrica y el kinetógrafo. Fue
apodado el mago de Menlo Park y es
reconocido como el creador del primer
laboratorio de investigación industrial
de la historia. Pero hay algo en la
historia de Edison que casi nadie cuenta
cuando habla de su productividad y es la
herramienta que utilizó para lograr todo
eso. No era sofisticada ni tenía una
pantalla. eran más de 3,500 cuadernos
con anotaciones escritas a mano. El
trabajo del día, los experimentos
fallidos, las preguntas sin responder,
los vocetos, todo. Un sistema único y
unificado que hacía de memoria externa,
de herramienta de revisión y de espacio
de pensamiento al mismo tiempo. Y eso es
lo que hace que su historia sea el mejor
punto de partida para este vídeo, porque
el problema de las herramientas de
productividad no es nuevo. La trampa de
acumular sistemas para gestionar
sistemas, de tener listas de listas, de
invertir más energía en mantener la
estructura que en vivir dentro de ella,
es tan antigua como el trabajo
intelectual mismo. La productividad
moderna está llena de soluciones,
aplicaciones de tareas, calendarios
digitales, trackers de hábitos, sistemas
de notas y sobre el papel todo eso
funciona porque casi todas estas
herramientas están bien diseñadas, son
rápidas, eficientes, bonitas,
sincronizan todo, te permiten capturar
cualquier idea al instante, pero ahí,
ahí mismo está precisamente el problema.
Que algo sea muy fácil no significa que
sea bueno para ti. Porque cuanto menos
fricción hay al capturar tareas,
compromisos, hábitos o pensamientos, más
probable es que empieces a llenar tu
vida de cosas que en realidad no
necesitaban estar ahí, simplemente
porque era fácil meterlo. Y ese fue mi
problema. Me sobraban herramientas.
Pensaba que al ser más sofisticadas iban
a mejorar mi vida y no. La mejoran las
que te obligan a parar, a pensar. y a
elegir mejor. Y eso pocas herramientas
digitales lo consiguen y es justo lo que
haremos al simplificarlo todo dentro de
un solo cuaderno. Reuniremos muchas
funciones en un solo lugar, tareas,
registro del mes, hábitos, estado de
ánimo, pensamientos, eventos y eso.
Ninguna aplicación puede replicarlo del
todo, o al menos que yo sepa. Quizá debo
hacerlo yo. Pues no lo sé, dímelo en
comentarios si lo tengo que intentar.
Pero tenerlo todo unificado en un
cuaderno reduce el cambio constante de
contexto. No vas saltando de
aplicaciones, no recibes notificaciones,
no te equivocas y vaya, he acabado una
hora mirando gente que ni conozco en
Instagram. Y lo mismo que te estoy
diciendo sobre las herramientas de
productividad personal también le pasa a
mucha gente con su propio negocio. A mí,
por ejemplo, también tienes una
herramienta para el email, otra para
mensajes SMS, otra para WhatsApp, otra
para el CRM, otra para automatizar
campañas y al final tienes un caos que
ya no sabes dónde está, qué, cómo
conectas las cosas entre sí,
contraseñas, acabas gestionando
herramientas en lugar de tu propio
negocio. Y ese es exactamente el
problema que resuelve Brevo, que
patrocina este vídeo. Brevo es una
plataforma todo en uno. Hace las
funciones de plataforma de email
marketing, hace las funciones de CRM
para ver todo sobre tus ventas. te
permite integrar un montón de
aplicaciones como Shopify, WordPress,
Zapier, Stripe y por si fuera poco, hace
de data analyst, o sea, analiza tus
datos de todo, de ventas, de contactos,
los rankea y te ayuda a transformar esos
datos en acciones. Acciones que, por
cierto, meterás en tu libreta, que
después te explicaré cómo. Todo dentro
del mismo sitio con un enfoque claro, tu
tiempo y tu esfuerzo deben estar en tus
clientes. Algo más que no puedo pasar
por alto y que me parece realmente
importante es la capacidad que te da
brevo para automatizar ciertos procesos.
Puedes montar flujos de correos,
secuencias de seguimiento o campañas
completas con arrastrar y soltar. Es muy
sencillo y tiene su propia guía que te
ayuda en lo que le pidas, generar
asuntos, optimizar cuando enviar según
tu audiencia o segmentar contactos de
forma mucho más eficiente de lo que
harías a mano. Más de 500,000 empresas
lo han usado en el mundo y puedes
empezar gratis con hasta 300 emails al
día sin necesidad de meter tu tarjeta de
crédito. Te dejo el enlace en la
descripción para que lo pruebes y si
decides pasarte a un plan de pago con el
código Invernova 50, tienes un 50% de
descuento en los planes básico y
estándar durante los tres primeros
meses. El enlace y el código lo tienes
abajo. De nuevo, échale un vistazo y
lleva tu negocio un paso más allá. Ahora
sí, vamos con el primer bloque.
Era 1918. El hombre más productivo de
América tenía un problema. Charles Swab
era presidente de Betelhim Steel, la
mayor empresa de construcción naval y la
segunda productora de acero de los
Estados Unidos. Thomas Edison en persona
lo había descrito como el mayor buscador
de oportunidades que había conocido.
Imagínate, era rico, poderoso y estaba
obsesionado con la eficiencia. Y aún así
sentía que él y su equipo de directivos
no estaban rindiendo todo lo que podían,
que había algo que fallaba en la forma
en que organizaban su trabajo. Así que
convocó a un consultor llamado Evily y
le dijo directamente, "Hey bro, enséñame
una manera de explotar más a esta
gente." Digo, de que hagan más cosas. A
lo que L le le respondió, "Dame solo 15
minutos con cada uno de tus directivos y
los haré más productivos que Willyre
sacando vídeos. En 3 meses, págame lo
que consideres que vale esta
transformación. 15 minutos. Eso fue
todo. Solo una instrucción. Al final de
cada jornada, escribe las seis tareas
más importantes que tienes que hacer
mañana. Ordénalas por importancia y al
día siguiente empieza por la primera.
Trabaja así hasta el final del día. Si
no consigues terminarlas todas, no
importa. Siempre habrás estado
trabajando en las más importantes. Lo
que no hayas terminado, pásalo a la
lista del día siguiente y repite el
proceso cada día. Tr meses después, Swap
llamó a Lee a su despacho y envió un
cheque de $25,000.
En dinero de hoy equivale a unos 500,000
€ Había resuelto el verdadero problema
de los directivos. La falta de criterio,
la dificultad estaba en decidir qué
tareas merecían hacerse primero. Bien,
ahora vamos a ver cómo vas a estructurar
tú mismo tu lista de tareas en tu
libreta. Apuntar lo que tienes que hacer
tiene muchísimo valor. Por eso existen
tantas apps que hacen exactamente eso. Y
yo he probado bastantes, la verdad. Y es
que son muy buenas, demasiado. Son
rápidas, elegantes. Puedes buscar entre
las notas, incluso puedes sincronizarlas
en diferentes dispositivos. Y la
realidad es que capturar tareas se
convierte en algo supera automático, muy
sencillo, pero para mí eso terminó
siendo un fallo porque cuanto más fácil
era añadir tareas, más añadía y cuanto
más añades, menos haces, o por lo menos
esa es la sensación que te da. cosas
pendientes que luego abandonabas, listas
que en lugar de darme claridad me hacían
sentir culpable porque no las estaba
cumpliendo. Por eso, dentro de este
sistema, la primera idea importante es
cambiar incluso la forma en que nombras
lo que apuntas. Ya no lo vamos a llamar
tareas, lo vas a llamar acción. Y no es
una chorrada, una lista de tareas suele
sentirse como una barrera entre tú y lo
que tienes que hacer. La propia palabra
tarea no suele ser algo que lo
relaciones con algo agradable y que
quieras hacer. Es más como una
obligación. Una lista de acciones es
algo mucho más cercano y mucho más
palpable de lo que realmente quieres
hacer y como te acerca a esa vida que
quieres conseguir. Y el segundo
requisito, escribir a mano. Y sí,
escribir a mano es más lento, es menos
cómodo que teclear, pero ese pequeño
esfuerzo tiene una función
importantísima que es filtrar. Porque si
algo no merece ese pequeño esfuerzo,
quizá tampoco merece realmente tu
tiempo. Así que ya no estás buscando la
forma de hacer más cosas, sino que estás
buscando hacer lo que realmente tienes
que hacer. Y esa idea se vuelve todavía
más concreta con una práctica muy
simple, la lista diaria. Cada mañana o
cada noche abres una doble página, yo
casi que prefiero cada noche en blanco y
escribes pues la fecha del día. Hoy
estamos a 19 de abril
y después repasas pues cuál es qué es lo
que ha ocurrido en los días anteriores
para ver si hay algo que se que en ese
momento pues no lo habías hecho y ahora
pues sí que lo tienes que hacer, ¿no?
Aunque lo has pospuesto al día de hoy,
lo que sea. Entonces vamos para atrás y
aquí tenemos el día de ayer. Más o menos
vais a ver que utilizo como una
nomenclatura bastante parecida al método
Bullet Journal en el que utilizo puntos
para las acciones y los tachos si es que
las he hecho y y pongo una flechita para
como hacia la derecha si es que la
pospongo para días después. ¿Vale?
Entonces en este caso sí que tengo una
acción que me tengo que poner aquí.
Y mientras estoy aquí grabando el vídeo,
pues voy a notarme, no lo he hecho esta
mañana o anoche para poder hacerlo con
vosotros. Así que voy a hacer cuáles son
las actividades o cuáles son las
acciones que tengo que tomar hoy.
¿Vale? Y aquí lo que tenemos son las
tareas que debería hacer hoy, pero tengo
que hacerlo de forma muy clara, tampoco
sin extenderme demasiado, simplemente
que yo lo entienda con frases simples y
claras. Después tengo que hacer algo que
requiere de honestidad para mí.
Probablemente yo no pueda hacer todas
las acciones que yo me he planteado, así
que tengo que enumerar las tres más
importantes.
Bien, ya las tenemos. Y te quiero poner
también otra cosa que deberías tener
aquí en cuenta, que es la actividad,
la actividad clave,
la actividad evitada
y decisión.
Actividad clave. Siempre va a haber una
que es la número uno. La actividad
evitada es la que te tendrías que marcar
si hay alguna actividad que la has
pospuesto, pero no porque no te haya
dado tiempo, sino porque no has querido,
por algún tipo de fricción, por algún
motivo que te ha dado pereza. Esta la
tendrías que marcar cuando se acaba el
día es cuando lo haces. y actividad de
decisión, que podría ser que tuvieras
algunas decisiones importantes, pues
esas las marcas con una D. Todo lo demás
es extra. Ahí es donde una simple hoja
empieza a darte algo que muchas
herramientas no consiguen darte,
claridad, pero hay un error aún mayor y
la gran mayoría de directivos y de gente
que pone muchísimos de sus recursos en
tener un gran control de sus tareas
cometen. Y no lo digo yo, te lo explico
ahora porque es justo lo que
solucionamos con el bloque dos.
Peter Dracker nació en Viena en 1909.
Huyó de la Alemania nazi en los años 30
y acabó convirtiéndose en el pensador de
gestión más influyente del siglo XX. Kal
Newnewport, autor de DeepWork, describió
su libro de Effective Executive como uno
de los primeros libros de productividad
profesional jamás escritos. Y el
capítulo más importante de ese libro no
habla de prioridades ni de
planificación, habla de tiempo y eso es
lo que trata este bloque. Durante
décadas, Dracker visitó empresas de todo
el mundo y estudió a sus directivos.
Observó cómo trabajaban, cómo tomaban
decisiones, cómo organizaban sus días y
descubrió algo que nadie había puesto
por escrito antes con tanta sencillez,
que las personas más inteligentes y
mejor formadas del mundo empresarial
tenían un mismo error. Todas, sin
excepción. creían saber cómo utilizaban
su tiempo y estaban equivocadas. La
conclusión de Dracker fue la siguiente:
Casi siempre sobreestimamos el tiempo
dedicado a las actividades que
consideramos valiosas como la
planificación estratégica o el trabajo
creativo y subestivamos el tiempo
invertido en lo que consideraríamos poco
productiva como reuniones innecesarias o
gestiones administrativas. ¿Y cuál es su
solución? Primero registrar, luego
gestionar, primero encontrar y definir
el tiempo, luego hacer las tareas, nunca
al revés. Te explico, el proceso que
propuso tenía tres pasos: analizar el
tiempo registrado dónde va realmente,
eliminar las actividades que no aportan
nada y consolidar el tiempo libre en
bloques grandes donde poder hacer el
trabajo de verdad. Pero todo empieza por
el mismo sitio, anotar lo que realmente
ocurre, no lo que crees que ocurre. En
1921, un periodista del New York Times
estaba entrevistando a Albert Einstein y
le hizo una pregunta del famoso test de
Edison, un cuestionario que Thomas
Edison usaba para evaluar a los
candidatos a su empresa. La pregunta era
la velocidad del sonido. Einstein no la
sabía. Dijo que no guardaba ese tipo de
información en su mente, que la podía
encontrar rápidamente en los libros. Era
una decisión deliberada sobre cómo usar
su recurso más escaso que tenía, su
tiempo y atención. Lo que conectaba
Einstein con la idea de Drager es que
aunque Einstein no registraba cada
minuto de su vida, sí los tenía
perfectamente planificados con una
rutina diaria y sí había tomado una
decisión consciente sobre qué merecía su
tiempo y qué no. Vale, ¿y tú qué? ¿Qué
es lo que utilizas para gestionar tu
tiempo? Espero que me hayas respondido.
Un calendario y sí, es una de las piezas
centrales de productividad moderna y más
concretamente el cagendario digital. Y
hay que decirlo, es una herramienta
hiperútil. Yo por supuesto que la
utilizo, es muy práctico, pero aquí voy
a sacar un poquito la zapatilla. Su
limitación es que refleja lo que
proyectabas que iba a pasar y no
necesariamente lo que ha pasado. Ese es
el problema. Te muestra el futuro. Muy
poca gente lo actualiza después para ver
qué es lo que ha ocurrido en realidad.
Por eso es un sistema buenísimo para
planificar, pero bastante malo para
comprender nuestro tiempo. Y por eso
aquí introduciremos otra técnica
esencial en el cuaderno que es la línea
temporal mensual. En una doble página a
la izquierda escribes el mes seguido de
todos los días del mes y pues si quieres
la inicial de cada semana o simplemente
yo lo que hago para que me sea más
sencillo de saber qué día corresponde a
cuál es marcarme los fines de semana y
los fines de semana en abril son
y con esto ya tienes una línea temporal
de todo y a la derecha Vamos a apuntar
cuáles son las notas generales de este
mes. ¿Y qué es lo que vamos a notar?
Pues vamos a notar los proyectos,
vamos a notar objetivos,
hitos
y aprendizajes.
Bueno, básicamente es esto que tenemos
aquí, pero aquí, ¿vale? los proyectos,
objetivos,
hitos y aprendizajes.
En mi caso, los proyectos eh van en
relación a dos temas principales, que es
el la salud
y el tema económico,
que prácticamente en todos los meses es
igual para mí, ¿vale? Dentro de salud
tendríamos
pasos, para mí es importante
el sueño, el entrenamiento
y lectura.
Y dentro del económico sería mi trabajo,
la parte personal, que dentro de la
personal le llamaríamos inversiones
y YouTube, ¿vale? Estos son para mí los
principales proyectos salud y económico
y en qué los desgloso. Los objetivos
para este mes era alcanzar los 150,000
suscriptores,
que lo hemos alcanzado, acabar
Whisper Morning, la aplicación y ya
está. Solamente tenía dos grandes
objetivos, eh, los hitos.
Este lo he cumplido
y este tiene toda la pinta de que
también lo voy a cumplir. Los
aprendizajes pues los pondré cuando
acabe el mes, como hice aquí. Aquí puse
algunos aprendizajes. Y esta línea
temporal se rellena con lo más
importante que o lo más significativo
que sí que ha pasado en este día.
Bien, como has visto, hecho líneas en
hasta el día de hoy que estamos a 19 y
lo iremos rellenando todos los días. Si
ya tienes una hoja cuadriculada,
perfecto, o de puntos hay de diferentes
tipos, no pasa nada. Y que quede bonito
tampoco es importante. Eh, en esta parte
vamos a anotar las cosas significativas
que nos ha pasado cada día. Igual todos
los días no tienes que anotar todo, pero
hay días que sí. y solamente una por
día. Puede ser algo bueno, puede ser
algo difícil, algo inesperado, algo que
te marcó y al final de mes tendrás un
registro de todo lo que ha ido
ocurriendo realmente en esos 30 días y
eso vale muchísimo porque si tiras de
memoria te olvidas de cosas y quizá le
das menos importancia con el paso del
tiempo a algo que realmente sí que la
tuvo en ese momento y para ti era
trascendental y no ves patrones que
puedan aparecer, pero escrito tienes
exactamente la sensación y la vivencia
del momento.
Así que voy a ello. Y entonces el
cuaderno deja de ser únicamente una
herramienta para organizarse y se
convierte en una herramienta para
conocerte mejor que complementa a tu
calendario. Y justamente aquí es cuando
llega una consecuencia natural. Te
conoces mejor, gestionas mejor tu tiempo
y tus acciones. Tus hábitos
inevitablemente van a cambiar. Así que
en el siguiente bloque aprenderás a
hacer un seguimiento a estos hábitos y
cómo adoptarlos sin quemarte.
En 2010, BJ Fog estaba en el peor
momento de su vida. Era investigador en
Stanford. Llevaba más de una década
estudiando el comportamiento humano y
precisamente ese año todo empezó a
desmoronarse. Una startup que creo
estaba fracasando. Su sobrino había
muerto de forma trágica. Llevaba semanas
sin dormir bien. Él mismo en su libro
Tiny Abits, lo describe como un periodo
de crisis profunda que lo llevó a
aplicar su propia ciencia para salvarse
a sí mismo. Ahí mismo se dio cuenta de
una ironía. Fog era el mayor experto en
comportamiento del mundo, pero no podía
ni siquiera dormir o mantener una rutina
normal. No le quedaba otra que aplicar
su teoría al extremo de la simplicidad.
Si quería cambiar, no podía confiar en
la motivación que estaba por los suelos
ni en la voluntad que estaba agotada.
Empezó con hábitos ridículamente
pequeños, como usar hilo dental en un
solo diente en lugar de en todos, lo
cual arrastraba a que finalmente pues sí
que lo hiciera en todos. Lo que
descubrió pues se convirtió en el núcleo
de su método que llevaría años
desarrollando y que en 2020 publicó en
Tiny Abits. La conclusión, después de
más de 20 años de investigación y de
haber trabajado con más de 40,000
personas fue la siguiente. Cuando
quieres cambiar algo en tu vida, la
razón por la que casi siempre fracasas
es tu enfoque. Cuando el hábito es tan
pequeño que casi da vergüenza llamarlo
hábito, no necesitas motivación alta
para hacerlo. Y eso significa que puedes
tener éxito incluso en los días que no
te apetece o días malos. En ese peor
momento de su vida, fue en el
laboratorio donde mostró que cuando la
vida se desmorona, sí, amigos, el tamaño
importa. No diseñes grandes metas, haz
las cosas tan fáciles, tan pequeñas, que
no puedas fallar. Así que ahora vamos a
ver cómo vas a hacer tú ese seguimiento
y el registro de tus hábitos en la
libreta. Y tiene sentido porque al final
una gran parte de lo que somos no
depende de decisiones aisladas, sino de
cosas pequeñas que repetimos
constantemente. Y de nuevo, aquí hay
aplicaciones que te lo ponen muy fácil,
como con las tareas igual, pero
precisamente por eso mucha gente cae en
la misma trampa. Se viene arriba con los
hábitos y empieza con va a hacer 15, 20,
30 hábitos. algo que no es sostenible
porque realmente es algo muy costoso, es
muy difícil de adquirir nuevos hábitos y
encima después los tienes que mantener.
Para eso exige constancia, exige
repetición, exige tiempo y por eso aquí
otra vez la solución pasa por
simplificar.
¿Vale? Llegados a este punto, la regla
para mí es muy sencilla. No tienes que
añadir más de tres hábitos durante un
mes. Para mí tres es lo ideal y tienen
que ser pequeños, acciones que puedas
sostener al menos durante 30 días. No
tienen que ser acciones grandes ni
grandes eh ideales, ni versiones
heroicas de ti mismo, ¿vale? Tienen que
ser pequeños comportamientos concretos y
realistas. Yo te voy a poner el ejemplo
de marzo. Para mí las tres acciones o
hábitos están aquí. Son los que pongo
aquí delante y después ahí pongo la la
reflexión significativa del día. Para mí
eran sueño, lectura y pasos. Sueño
dormir mínimo 7 horas. Lectura, leer
mínimo 10 minutos. Y pasos, hacer mínimo
7000 pasos. No son grandes locuras,
¿vale? Son cosas que yo creo que puedo
completar, que puedo hacer y que para mí
son mínimos, son acciones pequeñas. ¿Qué
es lo que hago aquí? Me lo hago, me hago
todo el cuadrante y pongo puntos.
Primero pongo puntos en todos los días
que yo creo que debería completar ese
hábito. ¿Vale? En el caso del sueño,
antes de poner x, todo estaba lleno de
puntos. En el caso de lectura, yo me
había puesto puntos entre semana y en el
caso de los pasos, lo mismo. Me había
puesto los puntos en los días entre
semana. De esta forma, con los puntos,
he marcado en qué momentos, en qué días,
yo debería cumplir ese hábito. Y una vez
pasa el día, si lo he cumplido, marco
una x. Si no lo he cumplido, lo dejo con
el punto. ¿Vale? Entonces, aquí lo que
estamos haciendo es tener dos cosas
importantes. Una, aquí me he puesto S de
sueño, L de lectura y P de pasos. Aquí
arriba deo, ¿qué significa? Días
objetivo, es decir, número de puntos que
tú te has puesto al mes. En el sueño,
días objetivo, mi objetivo eran 31. Si
hubiera hecho todos, serían 31 días. Y
los días objetivo de de lectura y de
pasos serían 22 porque 5 + 5 + 5 + 5 +
2, que serían 22
días para objetivo del 100%. Y después
los días alcanzados de A. ¿Cuántas X has
marcado a lo largo del mes en cada uno
de tus hábitos? 24, 13 y 16 en mi caso.
¿Y qué es lo que haces? un porcentaje 24
so 31 13 so 22 16/ 22 ¿Qué ocurre aquí?
Esto es muy importante. Te anotas. En el
primero de mis hábitos hecho un 77%, en
el segundo un 59% y en el tercero un
73%.
Cuando un hábito está por encima del 70%
de consecución te lo vas a poner en
verde. Cuando un hábito está entre el 30
y el 70% te lo vas a poner en naranja. o
en ámbar. En mi caso, yo no tengo
naranja, me lo he puesto en azul. Y si
está por debajo del 30%, entonces te lo
marcas en rojo.
¿Qué significa esto? que cuando tú
consigues que un hábito durante 3 meses
esté en verde, durante 3 meses
consecutivos lo consigues estar en
verde, ese hábito lo puedes quitar y
puedes meter uno nuevo porque se supone
que ya lo has adquirido. Cuando un
hábito está en azul, en mi caso en azul,
en tu caso en naranja, pues continuarás
renovando cada cada mes para conseguir
tres verdes. Y si está en rojo, lo
quitas porque significa que no tiene
ningún sentido. Céntrate en los hábitos
que sí que estás cumpliendo. Menos de un
30% de consecución es absolutamente
nada. Es como si no lo estuvieras
intentando. Mejor céntrate en lo que sí
que tienes que hacer. Eso es lo que hace
que el sistema no solo sea bonito, sino
que realmente sea realista, que no te
obliga a convertirte de repente en otra
persona. Te ayuda a construirte poco a
poco. Y así es como se hacen las cosas.
Durante cinco siglos, los académicos de
todo el mundo intentaron entender dónde
venía la genialidad de Leonardo da
Vinci. Estudiaron sus pinturas,
analizaron sus esculturas,
reconstruyeron sus inventos, pero la
respuesta más clara estaba escondida en
algo mucho más mundano, las páginas de
sus cuadernos. Walter Isa Axon para
escribir la biografía de Leonardo
publicada en 2017 viajó por muchísimos
sitios, desde Milán hasta Seattle para
examinar las más de 7200 páginas de
cuadernos que han sobrevivido hasta hoy,
repartidas por museos y colecciones de
todo el mundo. Y lo que encontró no era
lo que esperaba. Leonardo siempre
llevaba un pequeño cuaderno atado al
cinturón y lo utilizaba para apuntar
ideas, listas de tareas, vocetos y
recordatorios. En una misma página
podías encontrar el estudio de cómo la
luz cae sobre una mejilla, seguido de un
cálculo geométrico, seguido de una
pregunta sin respuesta sobre por qué el
cielo es azul y seguido del nombre de
alguien que tenía que preguntarle algo
sobre la construcción de un puente y
después añadía un chiste o un
chascarrillo. Como explicó el propio
Isackson, el papel era algo caro en
aquella época, así que Leonardo
acumulaba muchas cosas en una sola
página. Una mente juguetona y
extraordinariamente curiosa danzando con
la naturaleza mientras saltaba de un
tema a otro. Lo que hacía Da Vinci, sin
saberlo, sin ningún sistema teórico
detrás, era exactamente lo que la
psicología moderna llevaría siglos en
documentar, que las emociones, los
pensamientos y los eventos del día no
existen de forma aislada, se influyen
entre sí. Y para entender por qué te
sientes de una forma concreta, necesitas
verlo todo al completo. Sus cuadernos
eran un espacio donde cabía todo, el
trabajo intelectual, la curiosidad
personal, las preguntas sin respuesta,
las observaciones del día, los planes
futuros y esa mezcla que a cualquier
metodólogo moderno le parecería caótica
es probablemente uno de los motivos que
le permitían ver conexiones que otros
jamás hubieran pensado, porque las
conexiones aparecen cuando dejas que las
cosas coexistan en el mismo espacio. Y
Davinci no fue el único en descubrirlo.
En los sótanos de la Biblioteca Nacional
de Francia, en París, hay una colección
de cuadernos que no puede consultarse de
cualquier manera. Quien quiera leerlos
debe firmar una exención de
responsabilidad y llevar ropa de
protección. Son los cuadernos de
Maricurí, radioactivos todavía a día de
hoy, páginas llenas de datos, pero
también listas de la compra, notas sobre
los niños, referencias a compromisos
sociales. Hay páginas donde la escritura
parece temblorosa. Kumari estaba
procesando sus emociones en papel y lo
hacía en el mismo lugar sin separar lo
que sentía de lo que medía. Kur, Da
Vinci, dos genios separados por cuatro
siglos en campos completamente
distintos, llegaron a la misma solución.
usar el cuaderno como un espacio donde
todo podía reposar. Los cuadernos de
Leonardo se conservan hoy en los museos
y colecciones privadas más prestigiosas
del mundo. Bill Gates pagó casi 31
millones de dólares por uno de ellos. El
codex Leichester estaba comprando la
mente de alguien que nunca separó lo que
sentía de lo que pensaba ni lo que le
preocupaba de lo que observaba. Por
cierto, en este canal hablo de
productividad. productividad para
gestionar mejor uno su tiempo, para
tomar mejores decisiones, para alcanzar
las metas que nos propongamos, en
definitiva, para ser un poquito más
libres. Pero hay un factor muy
importante también a tener en cuenta, el
económico y este es complicado de
tenerlo controlado en papel y creo que
mucha gente además lo tiene bastante
olvidado. Así que estoy creando Whisper
Money, una aplicación de finanzas para
que sepas dónde está todo tu dinero de
forma automática, fácil, para que te
animes a ingresar más, para gastar menos
en cosas inútiles y que te acerques un
poquito más a tus objetivos. Yo
utilizaba un Excel hasta ahora y el
cambio, la verdad que ha sido abismal.
Regístrate a la wait que te dejo en la
descripción y ahí te informaré de más
sorpresas. Ahora quiero enseñarte cómo
puedes hacerlo tú, si que sea tan
caótico, con un poquito más de método y
apto para todo el mundo. En los últimos
años se ha puesto muy de moda registrar
el estado de ánimo y en principio eso es
una muy buena noticia porque cómo te
sientes influye absolutamente en todo lo
que haces y para eso necesitas saber qué
estaba pasando alrededor, el contexto,
qué estabas haciendo, en qué estabas
pensando, qué ocurrió ese día, incluso
ese mes o esa semana.
Por eso aquí el sistema vuelve a
resolverlo de una manera bastante
simple, porque dentro del mismo registro
diario que, bueno, en el día 19, que es
hoy, hemos hecho esto, cuáles serían las
acciones que nosotros tenemos que hacer,
pues también vamos a anotar notas,
pensamientos, eventos, emociones, todo
en frases muy breves. Vale, te voy a
poner el ejemplo de justo el de ayer. Yo
utilizo la nomenclatura que te he dicho
de Bullet Journal, pero es que además
utilizo diferentes colores, pues para
que me sea mucho más sencillo entender
qué significa cada cosa. Los que están
en azul son acciones, acciones que tengo
que tomar. Los que están en negro son eh
notas que tengo que hacer. Los que están
en verde es todo relacionado con
emociones y lo que estaría en rojo
serían eventos, que como no tenía
eventos, pues no lo he puesto. ¿Vale?
Entonces, en este caso, yo he puesto
cuáles serían las acciones, pero después
me van surgiendo cosas a lo largo del
día. Voy anotando algunas pues
anotaciones en negro, voy anotando
algunas emociones y aquí me parece muy
clave emociones. Para que no se te
escape nada, yo tendría como cuatro
cosas que tienes que medir. Una, tu
energía. Yo me puse media. Dos,
fricción. ¿Cuánto te costó ponerte
iniciar cada una de las acciones que tú
te habías puesto, media, alta, x, lo que
sea. Y después, ¿cuál es tu motivación
general? En mi caso, yo puse alta. Y
después, la sensación total del día,
¿cómo te sentiste? Es bastante ambiguo,
pero tú vas a saber cómo te has sentido,
bien, mal, he tenido altibajos en el
mismo día, lo que sea, y te puntúas
sobre 10. Yo me puse 6 s sobre 10. Y si
quieres después te pones una mini
reflexión de cuáles han sido tus
emociones, tus estados de ánimo, algo
concreto que quieras conocer para más
adelante si lo tienes que tienes que
recurrir a revisar que tu diario, pues
tenerlo escrito. Y así lo que tienes no
es solamente un tracker emocional, es un
todo en uno. Tienes una manera muy
sencilla de organizar pensamientos,
acciones, emociones y acontecimientos
dentro del mismo sistema. y te decía lo
importante de crear conexiones con todo
lo que conoces, todo lo que aprendes,
como lo hacía Leonardo da Vinci o
Maricuri, pues te explico en este vídeo
cómo aprender a pensar en papel para
llevar tu mente a niveles casi de genio.
Nos vemos al otro lado. Un abrazo y
hasta la próxima.
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El video propone un sistema de organización personal unificado en un solo cuaderno, inspirado en figuras históricas como Leonardo da Vinci, Albert Einstein y Thomas Edison. Este sistema se divide en cuatro bloques: gestión de tareas, tiempo, hábitos y ánimo. Se critica la sobreabundancia de herramientas digitales de productividad, argumentando que la simplicidad y la reflexión son clave. Se introducen técnicas como la lista de acciones diarias priorizadas, el registro temporal mensual para comprender el uso del tiempo y el método de hábitos pequeños y sostenibles, inspirado en BJ Fogg. Finalmente, se aboga por integrar notas, pensamientos, eventos y emociones en el registro diario para un autoconocimiento más profundo, similar a lo que hacían Da Vinci y Marie Curie en sus cuadernos.
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