Cómo Ser 10 Veces Más Productivo sin Quemarte (El Sistema de Un Ingeniero Industrial)
695 segments
En este vídeo aprenderás a ser 10 veces
más productivo. Conocerás el paso a paso
para crear en 5 días el sistema que te
permita saber qué [música] hacer, cuándo
y cómo, sin fuerza de voluntad. El
sistema que he construido tras leer
decenas de libros, cientos de horas de
estudio y miles, aplicándolo para
compaginar mi trabajo profesional,
emprendimiento, [música]
vida social, deporte, descanso, todo en
las mismas 24 horas que tú también
tienes. Y por si fuera poco, te
recomendaré un libro en cada uno de esos
cinco [música] pasos. un libro por cada
día para que este vídeo no se quede
solamente en buena información bien
presentada, [música] sino que la
conviertas en un cambio real. Yo soy
Álvaro Hernández Jark, soy ingeniero
industrial. Empezamos.
David Allen es el creador del sistema de
productividad más influyente del mundo.
Más de 3 millones de libros vendidos en
28 idiomas. [música] Es el método que
utilizan ejecutivos de Fortune 500, pero
en la historia de cómo llegó hasta ahí
empieza en el lugar menos esperado, a
finales de los años 60. Allen, que
estudió historia en Berkeley, empezó a
consumir heroína. Le llevó al divorcio
de su primer matrimonio y al ingreso en
el hospital estatal de Napa en 1971.
Tras salir, reconstruyó su vida poco a
poco. Trabajó de mago, camarero,
profesor de kate, cocinero, entre muchas
otras profesiones. Dice que tuvo 35
profesiones antes de los 35 años. Un
hombre que fue un desastre durante mucho
tiempo y sin embargo, en algún momento
descubrió algo que ningún experto de
productividad había sabido ni siquiera
nombrar. Cuando Allen entraba a trabajar
en cualquier empresa, miraba lo [música]
que hacía la gente y buscaba la forma
más fácil de hacerlo. Lo arreglaba, se
aburría y se iba. Así hasta que
descubrió que eso le llamaban consultor
y que encima se cobraba una pasta. Lo
que arreglaba era más psicológico que
operativo. [música]
Cosas que la gente cargaba en la cabeza
sin haber decidido qué hacer con ellas.
compromisos, [música] ideas, tareas
pendientes. A inicios de los 80, el
director de recursos humanos de
Lockheit, una de las mayores empresas
aeroespaciales del mundo, vio lo que
Allen estaba haciendo con equipos
pequeños. Le pidió que diseñara un
programa de formación para sus
directivos y ejecutivos. [música]
El resultado, un auténtico éxito. Era el
público perfecto, personas de alto
rendimiento desbordadas con mensajes y
exigencias de una organización enorme y
compleja. Allen pasó las dos décadas
siguientes perfeccionando eso que había
visto. Y lo que había visto tenía un
nombre científico, aunque él aún no lo
sabía. En los años 20, una psicóloga,
Blo Garnik vio que los camareros
recordaban perfectamente los pedidos que
aún no habían servido, pero en el
momento que lo servían los olvidaban de
inmediato. Zeigarnick lo llevó al
laboratorio y descubrió lo que hoy se
conoce como el efecto Zeigarnic. Las
tareas incompletas ocupan la memoria.
Cada tema sin resolver se queda activo
en un segundo plano y lo vas revisando
constantemente para comprobar si
necesita atención. Y cuando tienes uno o
dos asuntos pendientes, está bien, pero
cuando tienes decenas es horrible. Allen
lo llamó bucles abiertos. Era la raíz
del problema que había visto en todas
las empresas. La gente no fallaba por
falta de inteligencia ni de esfuerzo.
Fallaban porque tenían infinitos bucles
abiertos que resultaban en fatiga de
decisión, ansiedad y distracciones. La
solución era sencilla, al menos para él.
Sacar todo de la cabeza, solo para que
dejara de consumir energía dentro de ti.
Como David dijo, tu mente está hecha
para tener ideas, no para guardarlas. En
2021 publicó el libro Organízate con
eficacia, un éxito rotundo. Hoy, más de
dos décadas después, sigue siendo el
sistema de productividad más citado del
mundo. No porque sea el más sofisticado,
sino porque soluciona algo que a todos
nos ha pasado. Esa sensación de tener la
cabeza llena de ruido, sin saber
exactamente de qué. El hombre que no
pudo mantener ningún trabajo, descubrió
que el problema no era él. descubrió que
el problema es que nadie había pensado
en vaciar la cabeza antes de intentar
[música] organizarla. Con esto ya tienes
el contexto que necesitas para ponerte
manos a la obra el primer día. Primero
decirte que te recomiendo que leas ese
libro porque para mí ha sido un antes y
un después, igual que los siguientes que
te iré explicando. Y segundo, podemos
empezar ya mismo. Esto no requiere
ninguna aplicación especial ni nada
complicado, solamente necesitas papel,
[música] boli y 20 minutitos. Pon un
temporizador y escribe todo lo que
tienes en la cabeza, [música] sin orden,
sin filtro, sin intentar solucionar nada
todavía. Solamente lo tienes que sacar
fuera. Para que no te dejes nada,
recorre estas áreas que te voy a ir
diciendo una a una. Por ejemplo,
trabajo, proyectos abiertos, correos,
pendientes, [música]
eh conversaciones que debes tener,
tareas que llevas aplazando. Pues en
casa hay vida personal, recados,
gestiones, [música] citas, llamadas que
no has hecho, relaciones, personas a las
que debes responder, [música]
compromisos que tienes eh y que no has
cumplido, planes que quedaron en el aire
y tú mismo cosas que tienes [música] que
aprender, decisiones que llevas
posponiendo, proyectos personales que
quieres hacer cuando termines para un
momento. Y mira lo que has escrito,
porque vas a notar dos cosas. La
primera, que hay más de lo que creías y
la segunda, y esta es la que más
importa, es que lo puedes ver todo al
completo, [música] que tiene límites,
que tiene inicio y fin, que ya no es ese
ruido interminable que tenías en la
cabeza, sino una lista concreta de
cosas. Y las cosas concretas se pueden
gestionar. El ruido difuso, ¿no? Ese
cambio de sensación del caos a la
claridad es el único objetivo del día 1.
Ya está, lo has conseguido. Aún no
tienes la semana organizada, no tienes
un plan, pero tienes lo más importante,
saber con qué [música] estás tratando,
porque no puedes organizar lo que no
puedes ver y no puedes ver lo que sigue
dentro de tu cabeza. Ahora sí puedes
pasar al día dos.
Greg Mun, consultor de liderazgo formado
en Stanford, ha asesorado a Apple,
Google, Pixar y las Navy Seals. Sus
libros han vendido más de 3 millones de
copias y es probablemente la persona que
más sabe del mundo sobre cómo decir qué
merece tu atención y qué no. Y lo
aprendió a la fuerza. Un día recibió un
mensaje de su jefe que decía más o menos
en broma, yo creo que más en serio que
en broma. Hey bro, el viernes entre la 1
y las 2 sería un muy mal momento para
que tuvieras a tu hija, porque necesito
que estés en una reunión con un cliente.
¿Y qué ocurrió ese viernes? Su hija
nació y Makion, en lugar de quedarse,
dejó que su jefe le recogiera en el
hospital y le llevara a la reunión. De
ahí no salió absolutamente nada, ni un
contrato, ni una relación, nada. Pero
ese día lo cambió todo porque la
pregunta que no pudo quitarse de la
cabeza no era por qué había ido, era
quizás incluso más complejo. ¿Por qué la
mayoría de gente entra en bucle y hace
exactamente lo mismo todos los días sin
darse cuenta? como le pasó a él, vaya
que no pudo ni cogerse un día libre por
el nacimiento de su hija. Millun estudió
organizaciones, [música] entrevistó a
ejecutivos, analizó por qué personas
inteligentes y trabajadoras acababan
agotadas sin haber avanzado en lo que
realidad les importaba y encontra un
patrón. La gente trataba todo como si
fuera igual de importante y el resultado
era gente ocupada con todo y
comprometida con nada. [música] Y aquí
el dato que más le perturbó. La palabra
prioridad entró en el idioma inglés en
el siglo [música] XV. Era en singular.
Significaba la primera cosa, la que va
antes que todo lo demás. Se mantuvo en
singular durante los siguientes 500
años. Solo en el siglo XX empezamos a
popularizarla y hablar de prioridades en
plural. Piénsalo un momento. Durante
cinco siglos, los seres humanos
entendieron que instintivamente
solamente podía haber una cosa primera,
una sola. Y en algún momento decidimos
que podíamos tener 10 cosas primeras a
la vez. [música] Mion lo llamó esto la
trampa del no esencialismo. Su antídoto,
el mítico, menos pero mejor, hacer solo
las cosas que realmente importan y
hacerlas bien. Y para eso propone la
regla del 90%. Si algo no te genera un
sí rotundo, que puntuarías por encima de
90 sobre 100, es un no. Y añade algo
más. Elegir implica renunciar. Cuando
dices sí algo, estás diciendo no a todo
lo demás en ese mismo momento. En 2014
publicó Essentialism, se convirtió en el
bestseller del New York Times. Hoy Mun
es uno de los conferenciantes más
solicitados del mundo y ha formado
equipos de élite. Todo eso construido
sobre una lección aprendida en el peor
momento posible, sentado en una reunión
que no le importaba un mientras
su hija recién nacida estaba en el
hospital a pocos kilómetros. Si tú no
priorizas tu vida, alguien lo hará por
ti. Esa frase se convirtió en el
argumento más poderoso de todo el libro.
Ahora te toca aterrizarlo a ti en el
segundo día. Ayer vacíaste la cabeza y
tienes una lista larga delante, pero hoy
el trabajo es diferente y también un
poquito más complejo. Tienes [música]
que elegir. Aún no tienes que organizar
ni ordenar, solamente tienes que elegir.
Y para eso hay que renunciar. Coge esa
lista y hazte una sola pregunta por cada
cosa que aparece en ella. Si esta semana
solamente pudiera hacer una cosa,
elegiría esta. [música] Y de toda la
lista extrae tres prioridades para esta
semana, tres como máximo. Y además es
[música] que de esas tres vas a
identificar una que es la más
importante, aquella que si saliera bien
haría que la semana ya hubiese valido la
pena. Bien, pues esa es tu prioridad en
singular. [música]
Ahora revisa el resto de la lista y
clasifica cada elemento en dos grupos,
esencial esta semana o no esencial esta
semana. Esa clasificación solamente para
esta semana, [música] lo harás en las
siguientes también. Muchas cosas
importantes no son para hacer ahora,
déjalas [música] y si tienes dudas ya
tienes la respuesta. En realidad es que
no es tan importante. Cuando acabes
tendrás una lista [música] corta, clara
y también un poquito incómoda. Incómoda
porque habrás dejado fuera cosas que
también te importan. Esa incomodidad es
exactamente la señal de que lo has hecho
[música] bien. El sistema no falla
cuando renuncias a cosas, falla cuando
intentas meterlo todo y cuando haces
cosas que no deberías. Y aquí hay algo
interesante, [música]
porque esta lógica de recortar, de
priorizar y dejar vivir apagando fuegos
no solamente se aplica al trabajo o al
estudio, también se aplica al dinero.
[música]
De hecho, una parte enorme del ruido
mental de muchísima gente viene de no
tener una estabilidad económica.
Básicamente porque no han sabido o
simplemente no han querido preocuparse
mínimamente por gestionar bien sus
finanzas [música] y no son conscientes
de sus cuentas, no saben lo que entra ni
lo que salen y al final eso
irremediablemente te genera lo mismo que
una mala organización del tiempo, ruido
y sensación de descontrol. Porque igual
que tener una agenda completísima de
cosas no es una buena idea. Si quieres
optimizar tu productividad, una mala
gestión de tu dinero también te lleva a
un futuro ciertamente difícil. y con lo
que vemos que ocurre en el mundo, pues h
cada vez más. Y por eso para mí
construir sistemas no solamente va de
productividad, sino que también va de
saber qué es lo que importa y de crear
una estructura que te ayude a hacerlo
todo más fácil. [música] También la
gestión de tu dinero. Y justo aquí es
donde entra el sponsor de este vídeo,
Trading Republic. Es un banco que encaja
perfectamente en tu sistema porque
también te da la posibilidad de
inversión, todo en un mismo sitio, de
manera fácil y sin comisiones ocultas.
Puedes abrir una cuenta 100% online y o
dejas tu dinero en la cuenta corriente
que te da un 202 simplemente por estar
ahí y encima puedes gastar sin problema.
Es decir, te dan los tipos que determina
el Banco Central Europeo o también
puedes invertir ese dinero que si eres
de los míos del largo plazo, pues
también tiene todo el sentido del mundo
que destines una parte ahí. Desde la
misma app puedes acceder a acciones, a
ETFs, [música] a fondos, renta fija,
criptomonedas y otras opciones más
avanzadas. Y lo mejor es que puedes
automatizar esas inversiones para que no
te quiten nada de tu tiempo y puedas
desvincularte por completo, que repito,
es de lo que se trata, de construir
sistemas que te permitan delegar y que
no requieran de ti directamente y que tú
puedas olvidarte. [música] Decides una
cantidad, una periodicidad semanal,
mensual, la que sea y listo. Además es
un banco regulado, tiene IBAN español.
Puedes domiciliar tu nómina y utilizar
la tarjeta para el día a día. Gestionan
más de 150,000 millones de euros en
activos. y cuentan con más de 10,000ones
de clientes, o sea, que estarás en una
de las plataformas financieras más
importantes de toda Europa. Al final es
justo lo que siempre digo, tener un
sistema sencillo para gestionar tu
dinero, hacerlo crecer y complicarte lo
mínimo. Así que échale un vistazo, te
dejo abajo el enlace en la descripción
del vídeo y en el primer comentario.
Escanea el QR que sale en pantalla, si
es que lo estás viendo por la tele y
ábrete la cuenta. Explora la aplicación
y empieza a organizar mejor tus
finanzas.
Gary Keller es cofundador de Keller
Williams, la mayor empresa inmobiliaria
del mundo por número de agentes, más de
190,000 profesionales operando en más de
50 países y un volumen de ventas que
supera los 490,000
millones de dólares [música] al año. es
también uno de los autores de negocios
más vendidos de Estados Unidos, pero lo
que hace que su historia sea
especialmente interesante no es tanto el
tamaño de lo que construyó, sino cómo lo
construyó. Para eso hay que remontarse a
1986.
Keller Williams perdió la mitad de su
plantilla en cuestión de semanas. Cinco
de los 10 mejores agentes se fueron. Un
nuevo competidor entró en el mercado.
Keller tenía casi 30 años, estaba
endeudado y su modelo a punto de
desmoronarse. Y la pregunta que se hizo
en ese momento y que repetiría una y
otra vez es exactamente la misma que
convirtió después en el núcleo de su
libro más famoso. ¿Cuál es la única cosa
que puedo hacer ahora mismo para que
todo lo demás sea más fácil o
directamente innecesario? Esa pregunta
aparentemente sencilla no lo es tanto.
La mayoría cuando tiene prioridades
claras sigue sin avanzar. Y la razón es
que hay un paso intermedio que casi todo
el mundo se salta, convertir esa
prioridad en una acción concreta. Cuando
su empresa empezó a crecer, pero seguía
sin ser reconocida por las grandes del
sector, reunió a su equipo y les pidió
que generaran 100 formas de resolver el
problema. ¿Y sabes cuál escogieron?
escribir un libro sobre cómo convertirse
en un agente de élite en el sector. 8
años después, ese libro no solamente era
un bestseller nacional, sino que había
dado lugar a una [música] serie de
títulos con más de un millón de copias
vendidas. Una sola cosa cambió su imagen
para siempre. [música]
Una, ese patrón se repetiría en todo lo
que Keller analizaba y comenzó a
preguntar a sus empleados cada semana
cuál era la única cosa que podían hacer
[música] para que todo lo demás fuera lo
más fácil posible o incluso innecesario
y la productividad se disparó. Lo que
ocurre es que muchas veces las tareas
como estudiar, avanzar en el proyecto,
ponerme con el informe no son tareas, en
realidad son intenciones. Y las
intenciones no se ejecutan porque no
sabes cuándo empiezan ni cuándo
terminan. Una tarea bien definida tiene
lo que Keller llama una condición de
victoria. Sabes exactamente en qué
momento está hecha. No estudiar el tema
3, sino completar y corregir 20
preguntas del tema 3. No avanzar con el
vídeo, sino cerrar la estructura y
escribir la intro. En 2013, Keller
publicó The One Thing o Lo único en
castellano, [música]
coescrito con J. Papasan. Ha acumulado
más de 500 apariciones en listas de
bestseles nacionales. Ha sido traducido
a 41 idiomas. El hombre que casi pierde
su empresa con casi 30 años construyó el
mayor negocio inmobiliario del mundo y
luego lo resumió todo en una pregunta de
22 palabras. ¿Qué es lo único que puedo
hacer ahora mismo para que todo lo demás
sea más fácil o directamente
innecesario? Así que ahora te toca
ponerlo en práctica a ti. Ayer elegiste
tus prioridades. Tienes tres cosas que
importan esta semana y una que importa
más que las otras. Hoy el trabajo es
convertirlas en acciones que puedas
ejecutar sin tener que pensar de nuevo.
Coge cada prioridad y haz esta pregunta.
¿Sabría decir exactamente cuándo la
tarea estaría hecha? Si la respuesta es
no, pues es que aún no está bien
definida. Reescríbela hasta que la
respuesta sea un sí. Una tarea [música]
bien escrita, tiene un verbo de acción
claro, tiene un objeto concreto y tiene
una condición de victoria según Keler.
Trabajar en la presentación no cumple
ninguno de los tres. Terminar las 10
primeras diapositivas con los datos del
tercer trimestre sí cumple las tres.
[música] Después aplica la pregunta de
Keller a tu prioridad más importante de
la semana. ¿Cuál es la única acción que
si la hicieras hoy haría que todo lo
demás fuera más fácil o directamente
innecesario? Eso es lo primero que
tienes que hacer en tu día mañana.
Cuando termines, tendrás una lista de
acciones con cara y ojos, cosas que
puedes empezar ya mismo. Esa diferencia
de intención a acción concreta es donde
la mayoría de los sistemas de
productividad fallan [música]
y es exactamente donde este funciona.
Pero necesitas un detalle más para
asegurar que cumples con lo [música] que
te has propuesto y eso es lo que harás
en el día 4.
Cport es profesor de ciencias de la
computación en la Universidad de
[música] Georgetown, doctorado por el
MIT, autor de ocho libros, colabora
habitual de New Yorker y padre de
familia. Todo eso compaginado en las
mismas 24 horas de cualquier otra
persona. Lo que hace que su caso sea
especialmente llamativo es el siguiente
detalle. Newport no tiene Twitter, no
tiene Facebook, apenas utiliza el correo
y sin embargo es profesor y escritor
reconocido mundialmente. Y la pregunta
que se hizo al estudiar Los grandes
pensadores de la historia y que
convirtió en el tema central del libro
que te voy a recomendar es precisamente
¿Cuánto de lo que haces cada día produce
resultados reales y cuánto es solamente
apariencia de estar ocupado? La
respuesta la encontró, pero en una
historia de 1922. Ese año el psiquiatra
Kang compró un terreno a las orillas del
lago de Zurich, en el pequeño pueblo de
Bollingen, y empezó a construir una
torre de piedra. Es fácil pensar que
aquella torre era una especie de casa de
vacaciones, un capricho de un tipo con
dinero, pero en realidad es mucho
[música] más interesante. Ese año,
cuando J compró el terreno, no podía
permitirse unas vacaciones. Solamente un
año antes había publicado tipos
psicológicos, un libro donde ponía
blanco sobre negro sus diferencias con
Sigmon Freud. su mentor, la gran figura
de la psiquiatría de la época.
Contradecir a Freud era en los años 20
muy arriesgado y para sostenerlo, J
necesitaba producir pensamiento de alto
nivel constantemente y entendió que ese
tipo de pensamiento era incompatible con
su vida agitada en [música] Zuric. Yang
fue a Bollingen no para escapar de su
trabajo, sino al revés para avanzarlo y
funcionó. K se convirtió en uno de los
pensadores más influyentes del siglo XX
y su obra sigue siendo referencia en
psicología, filosofía y cultura. Newport
estudió este patrón en docenas de
figuras históricas. Las personas que
producen trabajo de alto impacto son las
que protegen su tiempo sin
interrupciones y a eso lo llamó deep
work, trabajo profundo. Pero claro, eso
no es lo habitual. Un informe de McKinsy
en 2012 dice que la mayoría de las
personas que tienen un trabajo
intelectual dedican menos de un 40% de
su tiempo a hacer lo que realmente les
paga. El resto es ruido, que parece
trabajo, pero en realidad no lo es. Deep
se publicó en 2016 y por supuesto fue un
éxito, pero lo más significativo, más
allá del éxito editorial es que Newport
escribe sobre concentración mientras
mantiene activa una carrera académica
rigurosa con más de 4500 citas
académicas, sin redes y con su familia.
Es la clara imagen de lo que funciona en
la práctica. Ahora ya estás en el día 4.
Hoy hay que dar el paso que convierte
todo esto en algo tangible. Debes
meterlo en el calendario. [música]
Empieza por lo que sí o sí debes hacer.
Trabajo, clases, reuniones que son
[música] fijas, desplazamientos,
deporte, compromisos que ya tienes.
Ponlos todos en el calendario. Ahora
mira lo que te queda libre y haz una
pregunta, ¿dónde puedo poner mi tarea
más importante de la semana? Esa tarea
necesita un bloque de tiempo fijo en el
calendario, idealmente al inicio del
día, una o dos horas antes de que nadie
haya podido pedirte algo o distraerte.
Después mete el resto de tus prioridades
de la semana, las otras dos, en los
espacios que quedan. Siendo honesto,
obviamente con los tiempos que tienes.
Evidentemente, [música]
la mayoría de la gente subestima cuánto
tardan las cosas. Así que si crees que
algo te lleva una hora, pues reserva
hora y media y deja espacio entre
bloques, porque realmente tú necesitas
un tiempo de descanso, un tiempo de
transición. No puede pasar 5 segundos de
una reunión exigente a trabajo creativo
[música] de alta concentración. Cuando
el calendario esté hecho, tienes el mapa
de la semana. Podrían surgir
imprevistos, pero lo que no tiene
espacio reservado seguro que no va a
ocurrir. Y lo [música] que sí que tiene
su hueco, ya tiene la mitad del camino
hecho. Ahora solamente falta la guinda
del sistema, una acción [música] que te
asegura mantenerlo durante tiempo
infinito sin fuerza de voluntad. y te lo
cuento en el día 5.
Jak pasó una década en Google, ayudó a
construir Gmail, cofundó Google Meet e
inventó el Design Sprint, el proceso en
5 días para resolver problemas complejos
que hoy utilizan equipos de empresas
como Airbnb, Slack, Uber o LEGO era en
todos los sentidos uno de los tipos del
sector tecnológico más influyente del
mundo. Pero en 2012, en mitad de su
carrera en Google, se dio cuenta de las
constantes interrupciones que su iPhone
le hacía cuando estaba con sus hijos. Y
es que su sistema de trabajo, el mismo
que le hacía productivo en la oficina,
le estaba robando lo que más le
importaba fuera de ella y se obsesionó
con algo que ningún libro de
productividad que había leído le podía
haber respondido bien. ¿Cómo construyes
un sistema que soporte el paso del
tiempo sin depender de la fuerza de
voluntad? En 2012, Napidó hacer un
experimento, borrar todas las
aplicaciones que le distraían de su
iPhone, solamente para ver qué pasaba y
se sorprendió. No sintió que perdiera
nada importante y empezó a aplicar esa
misma lógica a su jornada laboral.
Diseñó su entorno para que las
distracciones fueran más difíciles de
alcanzar. Jake finalmente encontró
tiempo para empezar a escribir algo que
había querido hacer desde joven. El
problema no era la falta de tiempo, era
que su sistema de vida y de trabajo
estaba diseñado para otras prioridades,
[música] no para las suyas. junto con
Ceratski, diseñador de YouTube y de
Google, desarrollaron una metodología:
revisar cada día lo que había funcionado
y lo que no, ajustar una cosa y repetir.
Era como hacer un balance de resultados
cada día para ayudarles a entender por
qué habían fallado o no o lo habían
hecho bien. En 2018 publicaron Make Time
con más de 87 tácticas concretas y un
marco de cuatro pasos. Elegir un foco
diario, protegerlo, ejecutarlo y
reflexionar al final del día sobre qué
ha funcionado. Juntos han ayudado a más
de 300 equipos a diseñar nuevos
productos, incluyéndolos de Google,
Microsoft, YouTube, Slack, Uber. Pero lo
más relevante de su historia es que dos
personas que trabajaban en el corazón de
la industria que más se beneficia de tu
distracción decidieron estudiarla desde
dentro para encontrar la forma de salir.
Y la conclusión es que no sirve de nada
tener el mejor plan del mundo si no
tienes un momento fijo cada semana para
revisar ese plan y ajustarlo si fuera
necesario. Un sistema que no se revisa
está abocado al fracaso. Pero, ¿cómo lo
aplicas tú? Llevas 4 días construyendo
algo muy importante. Vaíaste la cabeza,
elegiste lo que importa, convertiste tus
prioridades en acciones concretas y las
pusiste en el calendario. El día 5
consiste en hacer que todo lo anterior
perdure en el tiempo y vuelva a
funcionar la semana que viene. Dedica 20
minutos a responder tres preguntas sobre
[música] esta semana. La primera, ¿qué
ha funcionado? Puede ser un hábito, una
estructura de tu tiempo, una decisión,
lo que sea que te haya dado una
sensación de control. Eso lo tienes que
anotar. Segunda, ¿qué no ha funcionado?
Ahí sé sincero. Obsérvate dónde falló el
plan, en qué momento del día has perdido
el foco, qué tarea no pudiste hacer
[música] y por qué. Y tercera, ¿qué
cambiarías para la semana que viene?
algo concreto que puedas modificar sin
demasiado esfuerzo. Después, convierte
este momento en un ritual, que es lo que
hará que en lugar de convertirse en un
experimento, pues sea una herramienta
permanente. Elige un momento fijo, el
mismo cada semana, si puede ser, para
repetir el proceso completo, vaciar,
priorizar, concretar, bloquear y
ajustar. Para la semana que viene ya no
necesitarás 5 días, sino que podrás
hacerlo todo en uno. [música] Muchas
personas utilizan el domingo por la
tarde, por ejemplo, o el viernes a final
de la jornada. Lo importante es que
[música] lo hagas todas las semanas de
forma constante. Y si aún quieres
profundizar más en el tema, te dejo un
vídeo por aquí donde te cuento
exactamente [música]
qué hacer para sacar tiempo y para
conseguir todo lo que te propongas. Nos
vemos al otro lado. Un abrazo. Hasta la
próxima.
Ah.
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Este vídeo presenta un sistema de cinco días para aumentar la productividad, basado en las ideas de expertos como David Allen, Greg McKeown, Gary Keller, Cal Newport y Jake Knapp. El sistema se enfoca en vaciar la mente de todo lo pendiente, priorizar las tareas esenciales, convertir esas prioridades en acciones concretas, planificar el tiempo en el calendario y establecer un ritual semanal de revisión y ajuste para mantener el sistema a largo plazo. Se enfatiza la importancia de eliminar las distracciones y enfocarse en lo que realmente importa para lograr un progreso significativo.
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